10 de diciembre: Día de los Derechos Humanos

 

Por Linda Rubí Martínez Díaz

 

 

Hola amigos lectores, les saludo con el cariño de siempre. Este 10 de diciembre se celebra la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, la cual fue aprobada poco después de finalizar la segunda guerra mundial, en 1948. Para los tiempos actuales, en el que una destrucción planificada como la que sufrió Europa ha dejado de ser masiva, pues se ha dispersado a lo largo y ancho del orbe (como guerrilla, crimen organizado, terrorismo u otras formas de destrucción), es preciso fortalecer su defensa pues a pesar de que la mejor manera de vivir es respetándonos mutuamente, aún hay quienes piensan en la desaparición del otro como opción necesaria.

Los derechos humanos se justifican en la naturaleza con la cual todos nacemos. Sin embargo, muchos de esos derechos son adquisiciones que se van realizando cuando se complejiza la sociedad, aunque en general, todos se fundan el “ser y dejar ser”. Al existir un pacto internacional que reconoce la libertad, igualdad y autonomía de los seres humanos, los gobiernos deben comprometerse a vigilar sus garantías fuera del territorio de su influencia y realizarlos en donde ejercen poder. Es decir, aunque no hay un gobierno internacional, lo cierto es que hay un compromiso de todos los miembros de la ONU por denunciar que otros países no cumplen con respetarlos.

Los derechos humanos son necesarios porque intentan ir más allá de las distinciones de raza, religión, color, sexo, idioma, opiniones políticas o de otro tipo, orígenes naturales o sociales, propiedades o alguna otra condición. Dado que esas diferencias no deben ser motivos de discriminación, se deben garantizar para que cada quien viva y decida como mejor la parezca.

Aunque este movimiento surgió desde las Ilustraciones Inglesa y Francesa, lo cierto es que su aplicación máxima la ha tenido a partir del siglo XX. Hoy en día, por desgracia, hay grandes lastres en algunos lugares, incluso en México, donde no se respetan por pensarse como meramente enunciativos. Pero lo cierto es que nuestra Constitución ya está en armonía con esa Declaración Universal, al grado que el capítulo de las garantías individuales ahora lleva el nombre “De los derechos humanos y sus garantías”.

Nos leemos la próxima, que Dios los bendiga.

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