¿A qué vamos al mundial?

Pedro Peñaloza

 

 

“El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor”.

Francisco de Quevedo

Estamos a un paso de asistir por séptima vez consecutiva a un Mundial, pocos países pueden vanagloriarse por eso, sin embargo, en todos ellos hemos llegado al cuarto partido. Muchos dirán que México ha s0ido constante y que en un par de partidos ha jugado sin complejos contra grandes potencias. Esto es cierto, pero también podemos hablar de un estancamiento, de falta de crecimiento y hasta de conformismo. Tal parece que con pasar la fase de grupos el objetivo está cumplido, que ese es nuestro nivel. Lo malo es que nuestro “nivel” no ha avanzado durante 23 años; se ha quedado siempre en el “ya merito”. Y ahora, aunque estamos prácticamente calificados, las dudas de avanzar más allá en el próximo Mundial se van acumulando.

Ahora bien, la que se creía la mejor generación de todos los tiempos está llegando a su fin. Los chavos que ganaron en Perú el Mundial Sub-17, aquellas promesas, están en pleno declive. Vela y los Dos Santos prefirieron, y están en todo su derecho, de asegurar su futuro y militar en la MLS; Jiménez, Reyes, Moreno y Herrera han participado pocos minutos en sus equipos, su falta de ritmo seguramente repercutirá en las siguientes convocatorias; Fabián se recupera de una delicada operación de espalda; el capitán, Rafa Márquez está prácticamente retirado de las canchas por la investigación de lavado de dinero que hay en su contra. Es decir, el momento de muchos jugadores no es el mejor y el panorama luce complicado. La lista que tenía Juan Carlos Osorio en su mente de jugadores ya seguros para la justa mundialista se modificará radicalmente si los europeos no acumulan minutos con sus escuadras en los próximos semestres.

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Un tema que también ya está cobrando factura en este proceso son las pocas opciones para el técnico de jugadores mexicanos que participan continuamente en la Liga MX. La fabulosa idea, emanada de la Asamblea de dueños, de permitir en un primer momento 10 extranjeros en cancha, y desde este año 9, está destrozando a varias generaciones de futbolistas jóvenes que, sin oportunidad de jugar, optan por buscar cabida en un equipo del ascenso o, de plano, para seguir sosteniendo a sus familias, contratarse en ligas semiprofesionales como “talacheros”. Así el doble discurso de los directivos, que, por un lado, afirman apoyar a los mexicanos, pero continúan trayendo extranjeros para seguir bajando costos. Si hoy ya faltan jugadores para suplir a los “europeos”, pobre aquel entrenador que se encargue del próximo proceso mundialista.

La posición de los federativos es cómoda y hasta cobarde, pensar que hemos cumplido por ganarle a Honduras, a Panamá o Trinidad y Tobago, es la misma visión que nos tiene congelados desde hace décadas. Hoy, las televisoras dueñas de la mercancía llamada “Selección” están felices, podrán seguir acumulando dólares con campañas de patriotismo burdo, tapando los problemas que arrastra el futbol nacional. Por su parte, la etapa Osorio ha mostrado que las rotaciones no funcionan en torneos cortos y ante la ignorancia de los directivos, el colombiano navega directo al fracaso. Han pasado varios años, estamos estancados, si ahora no llegamos al quinto partido, como dirían los argentinos en el Cacerolazo de 2001: ¡que se vayan todos!

Algo Más. Si alguien piensa que los salarios de los futbolistas están por los cielos por el “efecto Neymar”, vean lo que está pasando en el Box. Por el circo de pelea entre Mayweather-McGregor se recaudaron 643 millones de dólares.        pedropenaloza@yahoo.com Twitter: @pedro_penaloz

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