Altares de Todos Santos

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

En las últimas décadas, se han implementado una serie de estrategias, a fin de fortalecer las manifestaciones que giran en torno a la festividad de Todos Santos, en lo referente a la preservación y difusión de las prácticas que distinguen a cada grupo étnico o región cultural.

Una de las estrategias por parte de instituciones educativas y municipales, es el convocar a concursos de altares y ofrendas a los muertos, con la intención de promover la manufactura de los diversos tipos de altares y la variedad de alimentos ofrendados. En la mayoría de las convocatorias se especifica como requisito, el que los altares sean tradicionales y se califica tanto la originalidad como creatividad de los concursantes. Lo cual conlleva a que los participantes opten por elaborar ofrendas con materiales tradicionales, o improvisen cuando no logran conseguir las materias primas y recipientes originales. En otros casos dan rienda suelta a su imaginación y llevan a cabo creaciones que nada tienen que ver con la tradición.

Los “Altares de Todos Santos forman parte del patrimonio cultural de una sociedad y se fundamenta su manufactura en una serie de creencias que forman parte de la religiosidad popular del pueblo mexicano. Religiosidad popular que tiene su desarrollo al amparo de la difusión del cristianismo entre las sociedades indígenas que habitaban el territorio mesoamericano. En sí se sustenta en las reinterpretaciones, combinaciones y procesos sincréticos que efectuaron los indígenas entre sus antiguas creencias y la religión católica.

Sean “Altares de Todos Santos” o sencillamente altares tradicionales, en la mayoría de los casos se trata de ofrendas ordenadas a partir de una concepción de carácter cosmológico de tradición indígena. Cuya característica distintiva es la distribución de los niveles en relación al cielo, la tierra y la región baja de los muertos, o en su caso a un solo nivel, como por ejemplo las estructuras de nueve escalones que corresponden a una pervivencia de las nueve regiones de la muerte en la cosmovisión prehispánica. Ambos tipos de ofrendas forman parte del repertorio que distingue a los altares de Todos Santos en la región de Coatepec, razón por la cual no se justifica la invención de “altares prehispánicos”, en sí creaciones que se hacen actualmente con semillas, verduras y frutos, todo ello dispuesto en el piso y estructurado mediante representaciones cruciformes, o en combinación de círculos concéntricos.

 

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