Coatepec y el movimiento insurgente en el centro de Veracruz

CRÓNICA COATEPECANA

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

Cronista de la ciudad de Coatepec

(Cuarta parte)

En los siguientes dos meses fueron en aumento las gavillas de rebeldes, mismas que centralizaron sus ataques en el camino Veracruz – Xalapa – Perote, en específico las garitas. Situación que devino en una escasez de víveres en la villa de Xalapa y obligó a las autoridades a recuperar la plaza de Coatepec.

El día 4 de julio salió una expedición de Xalapa, integrada por cuatrocientos soldados y dos cañones, a cuyo cargo se encontraba el sargento mayor Antonio Faxardo. Marcharon durante toda la noche y a las siete de la mañana del día 5, se dio el enfrentamiento con los rebeldes que se encontraban apostados en el puente del Grande. El ataque no se hizo esperar y la tropa sostuvo una firme pelea con los insurrectos, quienes distribuidos en las alturas con su cañón de madera, y otros tantos en el río con el agua hasta la cintura, resistieron el embate de los soldados.

Al ser derrotados los insurrectos debieron de retroceder hasta la Orduña, lugar donde dispusieron previamente un foso y dos cañones de a ocho; uno de bronce y otro de madera. Alentada la tropa por la derrota que infringieron a los rebeldes en el puente del grande, arremetieron vigorosamente a los insurrectos y les obligaron a emprender la huida con una gran cantidad de bajas.

Los realistas avanzaron a la entrada del pueblo de Coatepec, y Faxardo solicitó a los habitantes depusieran las armas con la promesa de indultarlos, a cuya solicitud respondió el párroco don Joaquín de la Pedreguera, y les informó que los rebeldes desalojaron la población y habían retirado los tres cañones que distribuyeran con antelación en las entradas del pueblo. Enterado Faxardo ordenó la entrada de la tropa a Coatepec, donde fue recibida con grandes muestras de regocijo por los habitantes. Por su parte el capitán Trabesí prosiguió el acoso a los rebeldes, quienes en su retirada fueron derribando los puentes de los ríos de Teocelo y Nombre de Dios, afluentes que se encontraban muy crecidos por ser época de lluvias y no les permitió a los realistas seguir avanzando. Sólo lograron recuperar los cañones que habían arrojado los rebeldes a las aguas de uno de los ríos y movilizarlos a Xalapa.

En las dos derrotas infringidas a los rebeldes por parte del ejercito realista, les generaron ciento sesenta bajas a los insurrectos, mientras que la tropa solamente reportó dos muertos y tres heridos. Recobrada la plaza de Coatepec, el destacamento se posicionó permanentemente para asegurar el flujo de víveres a la villa de Xalapa, y detener la eventual llegada de rebeldes a la zona. (14)

Continuará…

Referencia Bibliográfica

14.- Ibíd., pp. 1277 – 1278

 

 

 

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