Coatepec y el movimiento insurgente en el centro de Veracruz

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

En la tradición oral de los Coatepecanos, pervivieron durante mucho tiempo los enfrentamientos entre el ejército realista y los insurgentes, en específico un hecho donde participaron habitantes de Coatepec, adeptos al movimiento de Independencia. El hecho histórico referido, al parecer tuvo lugar a fines del mes de abril de 1812,  cuando salieron desde la villa de Xalapa, trescientos hombres al mando de José María Trabesí, y fueron sorprendidos por los rebeldes en un paraje estrecho y desigual, desde donde debieron de retroceder a Xalapa con seis muertos y treinta y cinco heridos (15).

El triunfo de los insurrectos sobre los realistas, fue el motivo para que se rememorara de generación en generación la victoria, y tiempo después fuera relatado a don Manuel Payno, por el presbítero Antonio Mateo Rebolledo:

“Había un viejecito virtuoso, tímido y constantemente retirado en su casa, que le decían “Tío Bachichas”, hombre solamente propio para rezar el rosario y recitar la doctrina cristiana a los chicuelos. Contra lo que todos pensaban, “Tío Bachichas” salió de su inacción, desde los primeros momentos, recobró por un instante toda la energía de su juventud y se puso al frente de los defensores de Coatepec. Cuando tuvieron noticia de que Travesí estaba inmediato, de inmediato formaron un breve consejo de guerra y resolvieron esperarlo en el puente. Antes se prosternaron todos a pedir el auxilio de Dios. Tío Bachichas con un grueso rosario de cuentas gordas en la mano, rezó, vestido de limpio y risueño, como si fuese a una boda, se puso en marcha, seguido de su entusiasta tropa, que fundaba toda su esperanza en la justicia de su causa, y en el poder de su singular cañón de cuero

Los patriotas fijaron su cañón en un punto elevado, cargándolo con postas y guijarros. Travesí se acercó riendo de la temeridad de estos campesinos, más de improviso, “Tío Bachichas” dio fuego al terrible Toro pinto, los soldados descargaron sus armas y una nube de heridos, antes de que Travesí volviera de su sorpresa, el Toro pinto había arrojado otra vez por su boca otra descarga. La acción fue muy reñida; pero al fin los realistas se retiraron con gran pérdida, y los doscientos o trescientos coatepecanos volvieron a su pueblo, capitaneados por el heroico viejito, y entonando salmos y canciones  al todopoderoso.

El cañón de cuero estaba ya quemado e inservible pero había hecho su deber” (16).

La consulta de fuentes históricas, permitió detectar el uso de cañones de madera por parte de los insurgentes, en diversos encuentros contra el ejército realista, pero en la memoria colectiva de los Coatepecanos persistió el famoso cañón forrado con una piel de toro pinto.

Referencias bibliográficas

15.- Gaceta de México, op. Cit., pp. 1274

16.- Manuel Payno, “Visita a Coatepec en 1843”, en: Revista Jarocha número 18, abril de 1962, año III, pp. 14 – 15.

 

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