Crisis de liderazgo y de valores

Por Linda Rubí Martínez Díaz

 

 

 

Hola amigos lectores, les saludo con el cariño de siempre. México requiere un verdadero liderazgo para hacer que progrese en forma escalonada. Los aparentes líderes que se han tornado en demagogos, desgraciadamente cultivan la tradicional grilla para acceder a algún tipo de poder, y no llegan a estar al frente de iniciativas por el esfuerzo propio. Además, tener títulos académicos en universidades prestigiadas no garantiza que se tenga sensibilidad humana. El contexto en el que crecen muchas personas con gran cantidad de conocimientos no permite que estén en contacto directo con la gente de a pie, la que sufre y que con trabajos lucha para asegurarse la alimentación diaria. ¿Son necesarios los líderes que no tienen la experiencia ni el tacto de tratar a la gente, y que fueron incapaces (como lo vimos hace unos días) de coordinar tareas básicas de rescate?

Enorgullece ver el ejemplo de colaboración que los ciudadanos dieron hace unos días, pero también asombra que las instituciones no hayan sido usadas en forma efectiva para resolver problemas emanados de las contingencias. Peor aún, están siendo utilizadas para propósitos más ruines, como el control de apoyos o el no permitir que los centros de acopios puedan entregar víveres por su propia cuenta. La crisis de valores se da en todo lugar, incluso en las esferas más altas del poder.

Si bien esta crisis de liderazgo viene de una falta de legitimidad, creo que quienes están al frente de los diferentes territorios deben hacer algo para buscar el respeto de sus gobernados. Y aunque una parte es que realicen el trabajo para el que están encomendados, pero también nos urgen líderes con un mínimo de decencia y que logren inspirarnos a salir adelante. Porque lo único que están provocando es quebrar moralmente a este país.

Me parece importante que quienes aspiran a estar al frente del desarrollo de nuestra sociedad, deben revisarse a sí mismos antes de buscar el poder y el dinero. Pero también debemos promover mecanismos que impidan que se prolonguen en sus encargos si no demuestran que pueden con ello. No podemos seguir esperando hasta cada elección; es urgente que nuestra democracia se renueve para evitar este nuevo autoritarismo.

Nos leemos la próxima, que Dios los bendiga.

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