CRUZAZULEAR O NO CRUZAZULEAR, ESA ES LA CUESTIÓN

 

“Nadie puede decir que se conoce a sí mismo si no ha pasado hambre unos días y no ha sido rey absoluto unas horas”.

Jacinto Benavente.

Pedro Peñaloza

 

 

La Máquina no ha podido recuperarse de la derrota. Todos los equipos han sufrido golpes duros, es normal, pero han sabido levantarse, ¿por qué Cruz Azul no? El fracaso constante y lo que algunos llaman “mala suerte” se ha metido en el ADN del club; cambio de entrenadores, jugadores, directores deportivos, nada ha funcionado para modificar la mentalidad y el aura de un club que en los setenta marcó una dinastía con cinco campeonatos. Hoy, la historia que formaron, Miguel Marín, Octavio Muciño, Cesáreo Victorino, se ha desvanecido en el viento para transformarse en burlas y risas; éste conjunto ganador que llegó a catalogarse como equipo “grande” y que cada torneo aspiraba a levantar algún trofeo, se conforma y celebra por entrar a la Liguilla. Una burla a su pasado. Lo que Cruz Azul sufre va más allá de una racha, se ha convertido en un complejo.

Es cierto, que, la dirigencia del club ha sido acusada de lucrar con los traspasos de los jugadores; de traer futbolistas a sobreprecio; de contratar desconocidos cada semestre desembolsando millones de dólares de la cooperativa para beneficio propio o solamente contratar jugadores, entrenadores y personas cercanas a un representante. Sí, todo esto es cierto, pero lo que pasa cada temporada, es una mezcla de malas decisiones deportivas y una falta total de confianza que se ha venido acumulando en los últimos años, que hace sentir incomodos a los futbolistas mediante una loza mental de fracaso y burla.

En el momento que se escriben estas líneas desconocemos el resultado de ida en los cuartos de final entre Cruz Azul y América. Sin embargo, este partido puede ser la cura, la medicina que cambie de una vez y para siempre el mal que sufren los cementeros, ya que enfrente tienen al equipo que los condenó y los metió en el remolino de fracasos, es ahora cuando deben quitarse la espinita, dejar atrás todos los complejos, reivindicar la historia ganadora del club y terminar de una vez por todas con el epíteto “cruzazulear”. Una derrota más ante el rival más odiado significaría continuar por la calle de la amargura y seguir tragando humillaciones.  Son en estos momentos cuando podemos identificar lo efímero de una victoria y lo permanente de una derrota.

La Máquina se encuentra herida, su torneo fue de altibajos, no pudo tener consistencia, en casa sólo obtuvo tres victorias, su defensa nunca supo escalonarse, la media es lenta y fácilmente se desubica y, al atacar, el equipo no sabe abrir espacios ni sabe cómo moverse.

Es decir, para poder triunfar y llegar lejos en esta Liguilla necesitará de mucha actitud, motivación y coraje para cubrir todas las deficiencias tácticas que presentó en el campeonato. Por otro lado, en el banquillo tiene un entrenador novel en estas instancias decisivas, ¿sabrá Paco Jémez cómo encarar estos encuentros? ¡Qué noble es este deporte!, que encuentra revanchas rápidamente. Cruz Azul tiene en sus manos dejar de ser el hazmerreír o continuar siendo la burla. Veremos.

 

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