El Escudo Municipal de Coatepec, Ver. (Tercera parte)

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

Cronista de la ciudad de Coatepec

 

En realidad la representación del cerro y la culebra en el Escudo Municipal, se corresponde a la evolución del arquetipo vinculado con el asentamiento primigenio, y cuando especificamos el término arquetipo para un sitio mencionado en un mito y/o pintado en un códice, nos referimos a una antigua representación gráfica con carácter simbólico, misma que puede corresponder a la concepción de lugares míticos o primitivos. De tal forma que el referente arquetípico para el lugar identificado actualmente con el nombre de “Coatepec Viejo”, se estructura a partir de dos formas simbólicas: en primer término la figura del cerro fundamentado como un espacio alegórico, en cuanto a la idea del receptáculo donde se concentran los bienes altamente apreciados por las sociedades indígenas en la época prehispánica, en sí las semillas, las plantas comestibles y el líquido vital que propicia el ciclo agrícola en la temporada de lluvias.

En lo referente a la culebra, podemos mencionar su vínculo en relación a las concepciones cíclicas, derivadas a su vez por la capacidad de renovar periódicamente la piel, característica que fue interpretada simbólicamente por las antiguas sociedades indígenas y aplicada figurativamente a espacios y procesos que implican dos momentos opuestos en cuanto a sus rasgos distintivos, como por ejemplo: la temporada de lluvias y secas que definen a nivel terrestre el ciclo agrícola y el periodo de infertilidad, o la concepción vida-muerte-vida aplicado simbólicamente al ciclo de plantas y seres humanos.

Entonces podemos suponer que la combinación icónica del cerro y la culebra, nos remite de inicio al nombre del asentamiento primigenio,  pero en realidad se vincula a una concepción de carácter cosmológico, sobre la cual se sustenta simbólicamente la construcción del centro ceremonial en la cima del cerro, espacio religioso integrado por cinco basamentos de baja altura, cuyos restos podemos observar actualmente.

Tiempo después cuando se llevó a cabo la congregación del “Pueblo de Indios” en el año de 1560, como parte del proceso de evangelización y control político-económico de la población indígena. Se vuelve a reproducir el arquetipo que identifica al sitio primigenio, en razón de que se buscaron los rasgos geográficos similares al lugar de origen, como son: el cerro y la cueva. El sitio elegido para el nuevo establecimiento, fueron los terrenos ubicados hacia el oeste y suroeste del “Cerro de las Culebras”, cuyo nombre precisamente se originó al ser interpretado con base en las características que le distinguen y le vinculan simbólicamente con el cerro del sitio primigenio, mismo que desde ese momento empezó a ser denominado como “Coatepec Viejo” para diferenciarlo del nuevo asentamiento bautizado con el nombre de “San Jerónimo Coatepec”.

Posteriormente hacia el año de 1702 se funda el nuevo asentamiento novohispano de Coatepec, y el antiguo “Pueblo de Indios” se integra bajo la figura de un barrio, mismo que hasta la fecha recibe el nombre de “Barrio de San Jerónimo”. Ambos sitios ubicados al pie del llamado “Cerro de las Culebras”, que con el devenir de los años, pasó de ser un referente arquetípico del sitio primigenio y se convirtió en un geosímbolo, cuyo proceso tuvo lugar hacia la primera mitad del siglo XX. Tiempo en el que adquirió relevancia cuando se construyó el monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el año de 1913, y que actualmente es identificado con la advocación de Cristo Rey. Por tal razón podemos suponer que al diseñarse el Escudo Municipal en la segunda mitad del siglo XX, se integró un elemento plástico en el que se combina el cerro y la culebra como referentes del sitio primigenio, el cual se corresponde fonética y simbólicamente con el “Cerro de las Culebras”, en su carácter de geosímbolo de la ciudad.

Continuará…

 

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