¿El fin del mundo o el fin de la humanidad?

La otra versión:

 

 

                                                                                                               René Sánchez García

A raíz de los movimientos telúricos sucedidos a partir del 19 de septiembre pasado y que afectó algunos sitios de la Ciudad de México y lugares en los estados de Puebla, Morelos, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, los grupos religiosos y los medios de comunicación del país, vaticinaron nuevamente el fin del mundo. Los extremistas afirmaron la terminación total de  del planeta tierra; los moderados hablaron de la desaparición de toda forma de vida; y los cuestionadores analíticos dijeron que sólo se trata de una repercusión más del cambio climático, la contaminación y el abuso de los recursos naturales en el mundo.

De nuevo salieron a la luz las lecturas clásicas del Génesis de la Biblia; los puntos de vista contenidos en el Popol Vuh; las versiones proféticas de Nostradamus; y las crisis económicas y sociales derivadas del sistema capitalista actual. Lo cierto es que todas estas amenazas nos ponen de rodillas y nos sentimos totalmente indefensos ante la magnitud de estos movimientos de tierra y la pérdida de muchos seres humanos, especialmente de los niños. Por ello, no es lo mismo hablar del fin del mundo (específicamente de nuestro planeta Tierra), que de la extinción del hombre y de toda forma de vida en nuestro planeta.

La existencia del Universo continuará aún por algunos miles de años, dependerá de la vida y del trabajo que desempeñe el Sol y otros elementos; pero la vida de las especies en la Tierra si constituye una preocupación constante. Dice Guadalupe Nettel: “nuestras acciones, nuestros hábitos cotidianos, pero también nuestra apatía, están contribuyendo de manera decisiva a la extinción de la vida en el planeta”. Las condiciones de vida han cambiado radicalmente en estos últimos años en el mundo, ahora el hombre, los animales y demás seres vivos, entramos ya a una fase de sobrevivencia. Contamos es cierto, con los adelantos de la ciencia y la tecnología, pero igual cada día crece y se multiplica el número de enfermos por diversas causas, incluso muchas, desconocidas.

No todo está perdido y estamos aún a tiempo de sanar las múltiples heridas que le hemos hecho todos a nuestro planeta Tierra. La humana es sin duda una especie impertinente, una que continuamente actúa en contra de la naturaleza y a menudo en contra de sí misma. “A sangre, sudor y fuego hicimos de la Tierra algo muy distinto a lo que era hace unos dos millones de años. Pudimos sobrevivir en un mundo hostil, gracias a la capacidad de innovar, al talento para imaginar soluciones a los problemas. Sin embargo, estas mismas innovaciones son responsables de la destrucción del medio ambiente, la extinción de millones de especies y eventualmente nuestra posible desaparición”. Nosotros los seres humanos tenemos la palabra y las acciones para crear un hombre nuevo y así evitar el siguiente caos de la naturaleza que puede darse dentro de unas horas o mañana.

Sagare32@outlook.com

Powered by WordPress| Designed by: ArcosNet