El juego de pelota prehispánico

CRÓNICA COATEPECANA

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

Cronista de la ciudad de Coatepec

 

(Tercera y última parte)

En lo referente a las formas icónicas que aparecen en algunas piezas del complejo “yugo-palma-hacha”, en específico las que han sido halladas fortuitamente en algunas fincas de la región de Coatepec. Se tiene registro documental de varios ejemplares que corresponden a los denominados “yugos”, tanto lisos como labrados con imágenes de una representación zoomorfa, mal llamada “monstruo de la tierra”, la cual corresponde a una esquematización de un batracio, que en algunos casos aparece en combinación con formas alegóricas de lagartos y ofidios. En sí una asociación simbólica que nos remite probablemente a concepciones telúricas, duales o de carácter cíclico.

También se cuenta con escasos ejemplares de las llamadas “palmas”, piezas cuya temática icónica gira en torno al sacrificio humano por decapitación y extracción del corazón, como las que fueron halladas en Zoncuantla y en Campo Viejo. Aparte del ejemplar que presenta al frente la imagen de un personaje, probablemente un integrante del grupo sacerdotal, el cual aparece ataviado con prendas y accesorios suntuosos, acorde a su rango.

En cambio sobre las piezas conocidas como “hachas”, solamente se tiene el registro de un fragmento hallado en “Campo Viejo”, fracción que corresponde a la parte superior de la cara de un dignatario con yelmo en forma de cabeza de águila. Ave que también aparece en los relieves del juego de pelota sur en el centro ceremonial de Tajín, y cuya carga simbólica se vincula con el culto solar.

Otras esculturas que también se asociaban con el juego de pelota prehispánico, corresponden a pequeñas piezas esféricas de piedra, así como las formas simbólicas de “manoplas”. Ambas piezas han sido encontradas en el municipio de Coatepec, entre ellas una forma alegórica de manopla que corresponde a la representación circular del cielo nocturno, a su vez cubierta de pequeñas protuberancias que hacen las veces de ojos celestes.

Completa el conjunto de formas simbólicas asociadas al juego de pelota, los denominados “candados”, pequeñas piezas que aparentan una especie de morral globular con asa, o en su caso un recipiente muy parecido a las vasijas prehispánicas, entre las que podemos identificar los denominados vasos, cajetes de base anular, o de paredes recto divergentes, entre otras formas. Dichos “candados” presentan como característica distintiva una pequeña asa, y al parecer son formas simbólicas asociadas a los recipientes utilizados para transportar la pelota de hule.

En conjunto todas estas esculturas cuya difusión abarca buena parte del territorio veracruzano, y se distribuyeron hacia el Altiplano Central y Centroamérica. Dan cuenta de la relevancia del juego de pelota como parte de los rituales implementados por las sociedades prehispánicas, a fin de propiciar el seguimiento del orden cíclico a nivel cósmico. En el que el ritual , la ofrenda y el sacrificio humano, les permitió propiciar simbólicamente la interacción del cielo, la tierra y el plano subterráneo, como parte de un proceso vital en el desarrollo de plantas, animales y el propio ser humano.

Sólo así podemos comprender la importancia que reviste una maqueta que se halla en los terrenos de Mahuixtlán, en la que observamos relieves de templos, canales, pozos para contener el preciado líquido, y miniaturas de juegos de pelota entre otros motivos icónicos. En sí un paisaje ritual que nos remite a su función de adoratorio, donde se llevaron a cabo ritos de carácter agrario.

 

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