El juego de pelota prehispánico

CRÓNICA COATEPECANA

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

Cronista de la ciudad de Coatepec

 

(Primera parte)

A lo largo del periodo clásico (300 – 900 d. C.), diversas sociedades desarrolladas en el área cultural mesoamericana, presentan un marcado impulso en los ámbitos político-religioso y socio-cultural, rasgos que determinan la conformación de regiones culturales y el surgimiento de importantes centros urbanos a nivel regional. A la par del avance que presenta la arquitectura, escultura, pintura, y calendarios; cuyo reconocimiento permite detectar significativos adelantos en el registro de los ciclos de varios cuerpos celestes (Sol, Luna, Venus). En el mismo tenor observamos el desarrollo de un complejo panteón, cuya característica distintiva es la diversificación de entidades vinculadas al principio masculino y femenino. Deidades a las cuales se les asigna la capacidad para mantener el orden cíclico, así como los vínculos entre los diversos seres  que habitan las direcciones cósmicas; sobre todo la interacción espacial en la que se sustenta la relación simbólica entre los dioses, seres humanos, animales, plantas, y objetos culturales.

La creación de espacios sacralizados bajo determinadas características, determina la inclusión de formas simbólicas en relación con el ritual, la ofrenda y el sacrificio humano; actividades religiosas controladas por un grupo de sacerdotes, quienes se dan a la tarea de dirigir el desarrollo periódico de los rituales.

En los diversos centros ceremoniales que fueron construidos durante el periodo clásico, destacan los espacios para llevar a cabo complejos rituales en torno al juego de pelota. Actividad que debió adquirir una importante relevancia, con base a la gran cantidad de espacios para llevar a cabo dicha práctica cultural. Actualmente se han propuesto  tipologías de los espacios donde se realizaba el ritual del juego de pelota; desde los más tempranos en formato rectangular, pasando por los que se integran de dos largos edificios dispuestos paralelamente, o aquellos que adoptan una forma en “T” con un cabezal y por supuesto los más conocidos de dos cabezales.

A partir de las exploraciones arqueológicas que se han llevado a cabo en la región de Coatepec, o en su caso los hallazgos fortuitos de materiales culturales prehispánicos, permiten fundamentar la práctica del juego de pelota en algunos sitios del municipio, en específico por las sociedades que tuvieron su desarrollo entre el protoclásico y clásico mesoamericano. Entre las que podemos mencionar el sitio de “Campo Viejo”, donde el arqueólogo Fernando Miranda al realizar la poligonal de la zona arqueológica, propuso la existencia de dos construcciones  dispuestas paralelamente, las cuales por sus características debieron de formar parte de un espacio donde se llevó a cabo el juego de pelota.

Continuará…

 

 

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