El miedo tenebroso al rechazo.

Por: José Ramón Flores Viveros.

 

Los triunfadores son seres humanos comunes y corrientes, capaces de hacer cosas extraordinarias, el hombre obra impulsado por un “dualismo” esencial… necesita tanto ser parte de algo sobresaliente, necesita pertenecer al equipo ganador y al mismo tiempo brillar con luz propia.

Anónimo

La TV últimamente ha llamado mi atención más que de costumbre, y recientemente se me hizo muy interesante y curioso también, una serie donde, grupo de personas con problemas físicos, algunos quemados, que se dializan, que utilizan prótesis, la mayoría también con la ventaja de ser muy agradables físicamente. Ellos  para encontrar pareja, recurren a la cita a ciegas, con el consiguiente riesgo del rechazo o la aceptación, aun sobre sus limitaciones físicas. Algunos incluso acaban perdidamente enamorados. Uno de los casos, una chica muy guapa, sale por primera vez con un muchacho joven como ella y muy bien parecido, el detalle es que el un ex marino, perdió todo el brazo derecho en un accidente; utiliza una prótesis, el encuentro resulta todo un éxito, ambos quedan hechizados uno del otro, aunque la prueba de fuego para ellos , es cuando el  la invita en la tercera salida a bucear, una de sus pasiones, y se muestra ante ella sin la prótesis, y la verdad aun para el televidente, es impactante, ya que le falta también gran parte del hombro y la cicatriz es impresionante; aun con esto la muchacha reacciona de una forma natural y de manera sincera y comprensiva,

; le toca su impresionante cicatriz, mientras él le platica ; como fue que sufrió el accidente, ella muy interesada lo escucha, sin mostrar el mínimo gesto de rechazo o de morvo.El amor que ella ya siente por él, supera toda esta situación.

Otro caso es el de una mujer madura muy guapa, utiliza una bolsa en su vientre, para desechar orina y residuos fecales, al estar por primera vez con un hombre también maduro, le confiesa su problema de salud. La reacción del galán en potencia también es de naturalidad y de aceptación, después de charlar con ella en un café, y de conocer su problema. Cuando les preguntan- los que filman toda la entrevista- sus impresiones, ambos confiesan, sentirse muy ilusionados y dispuestos a seguirse conociendo.

Sale también una muchacha supera tractiva, con un problema congénito de calvicie; todo el tiempo utiliza peluca, sin embargo , al salir , en todas sus citas , no tiene el valor para confesar su calvicie, lo más que logra hacer, es comentar su trabajo, con una asociación que fabrica pelucas, para gente con calvicie o producto de quimioterapia. Esto es lo único que ella comenta al respecto, con la ilusión de que le pregunten algo, que la obligue a decir el porqué de su curioso trabajo con la asociación. Todas sus citas, por su miedo y prejuicios, resulta un fracaso.

Una mujer joven y guapa, espera hecha un mar de nervios, a su galán, al que vera por primera vez- van a comer- ella sufre de un problema en sus glándulas que producen el sudor en las axilas, y nunca utiliza blusas cortas, siempre tiene que ocultar sus axilas, donde tiene de manera permanente montones de papel sanitario, al estar comiendo, luce tensa e insegura y en la primera oportunidad, sale disparada rumbo al baño, para, sustituir, el papel sanitario, que luce con tanta humedad, que hasta lo puede exprimir. La cita es un verdadero fracaso y el galán, no muestra ya ningún interés en volver a verla. El único lugar donde ella puede lucir, sus brazos es el Gym, donde frenéticamente galopa sobre la caminadora, sin temor a llamar la atención por su excesiva sudoración.

Otro caso es el de una chica joven y guapa, pero que sufrió quemaduras durante su infancia en la casi totalidad de su cuerpo, hasta el cuello, jamás muestra sus brazos, y al salir con un joven de su edad, le platica su trauma por el accidente sufrido y el la anima a ponerse un vestido en la segunda entrevista. Y así lo hace ella, con mucho miedo llega al lugar de la cita, y el joven, no muestra la mínima muestra de rechazo ni animadversión al ver su cuerpo, dramáticamente dañado por las violentas quemaduras que sufrió en su infancia. La moraleja de todo este asunto, es que yo al menos tengo muchos prejuicios absurdos y estúpidos ante este tipo de situaciones, no rechazo a nadie por esto, pero si me cuesta trabajo asimilarlo y asumir una actitud de naturalidad.  Sufrí una experiencia siendo un niño, esto en la casa de mi abuelo en  México, tenía 12 años, que me marco, traumo y acomplejo de por vida, un perro pastor alemán, me mordió en la cara, me desgarro toda la barbilla. Incluso uno de sus colmillos me atravesó abajo del labio  de lado a lado. Actualmente todavía se me aprecian las cicatrices de la mordida, pero la cicatriz más grave fue la anímica y moral, ya que tarde años en volver a tener el valor para verme al espejo, en aquellos años, la barbilla la lucia  muy grotesca por las cicatrices. Sin embargo hoy, debe uno reconocer que la verdad del ser humano está en el interior, en el alma, que el valor de un ser humano va más allá de tener ojos azules y de tener la piel blanca, de ser joven, rico o famoso incluso de padecer alguna enfermedad grave o sufrir de algún tipo de deformidad.

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