EL PUENTE DEL DIABLO

CRÓNICA COATEPECANA

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

Cronista de la ciudad de Coatepec

 

En la tradición oral de los pueblos, podemos encontrar un amplio repertorio de expresiones que nos remiten a la sabiduría popular; en cuanto a la justificación de las pautas culturales que rigen a una comunidad, a la par de que motivan a la reflexión y cumplimiento de la normatividad social entre sus integrantes.

Destacan en las expresiones populares: los dichos, los cantos, las historias y leyendas; entre otras tantas manifestaciones orales. Cuya complejidad nos remite a variantes tanto locales como regionales, al grado de que algunas de estas expresiones se pueden convertir en referentes de una localidad o de una región, aparte de aquellos casos donde coexisten más de dos versiones en una misma comunidad.

Un ejemplo de la diversidad, lo encontramos en la leyenda regional del denominado “Puente del diablo”. De la que se conocen más de cuatro versiones; algunas registradas a través del tiempo por escritores, quienes las adaptaron a la normatividad literaria y otras que se han seguido transmitiendo de generación en generación. Estas últimas versiones son las que nos interesan, en cuanto a su valor etnográfico como datos para el estudio de la sociedad donde perviven y se le utilizan en la regulación del comportamiento social.

Presentamos a continuación estimado lector, una versión de la leyenda del “Puente del diablo”, misma que fue registrada en una entrevista a doña Adelina Texon Guerrero, reconocida partera empírica de la región de Coatepec, y cuya interpretación de la leyenda se diferencia ampliamente de las otras versiones conocidas.

“Hace muchos años un matrimonio de campesinos que no podían traer sus productos para mercarlos, porque el río había crecido demasiado debido a las abundantes lluvias, y pasaban los días y las aguas no bajaban su nivel. Entonces el hombre le dijo a su esposa ¡voy a salir y si al mismo diablo encuentro voy a hacer un trato con él! y salió encontrándose al mismo diablo, al que le expuso su problema, y el diablo astuto le propuso al campesino la construcción de un puente, si lo terminaba antes de que el gallo cantara, se llevaría el alma del desdichado campesino, y si en cambio el gallo cantaba antes de que lo terminara, se deshacía el trato y se salvaba el campesino. Y así se hizo, empezando el diablo a construirlo, y pasó el tiempo y al diablo ya le faltaba poco para terminarlo, y el gallo no cantaba, entonces el campesino temeroso fue a contarle a su esposa lo que había hecho, diciéndole la esposa ¡no te preocupes que ahorita te saco del apuro!, entonces salió al patio y nalgueando sus naguas, al tiempo que arremedaba el canto del gallo, hizo que los demás gallos empezaran a cantar. Entonces el diablo que ya casi estaba terminando el puente, sólo alcanzó de muina a darle un manotazo al puente, quedando hasta la fecha la marca de cinco arañones. Con esto se da a entender, que la mujer tiene un sentido más que el diablo”.

Interesante versión de la leyenda, en la que se enaltece la capacidad de la mujer para resolver situaciones y su astucia para vencer los obstáculos que se le presentan cotidianamente.

 

 

 

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