El terror escénico

Por: José Ramón Flores Viveros.

 ¿Qué tienes que perder?, no estarás peor si te dicen que no, y quizá, solo quizás, te dirán que sí.

                                         Anónimo.

Hace muy poco tiempo, leía de una famosa actriz, no recuerdo el nombre, que sigue siendo-a pesar de muchos años actuando- víctima del terror escénico. No creo que exista en el planeta una sola persona que no experimente miedo al realizar su trabajo, sobre todo quienes se ganan la vida en actividades como la actuación como por ejemplo los deportistas profesionales, quienes se ven sometidos a niveles de presión casi inhumana, y donde está en juego mucho, pero mucho dinero.

Recuerdo que la primera vez que salí del país a escalar, estaba muy presionado y comprometido, además de aterrado; me sentía con un gran compromiso, mi miedo era a hacer el ridículo, con quienes me habían apoyado económicamente; había sido mi familia, pero aun así no podía evitar sentir un gran compromiso con ellos, con los medios informativos de la región que publicitaron con mucha generosidad mi salida. Al final todo salió a la perfección.

La preparación es fundamental para cualquier empresa, esto es obvio y lógico, sin embargo una mala actitud emocional hecha al borde cualquier intento de realizar algo fuera de lo común.Tube gracias a la vida y a Dios, la oportunidad de ver escalando a Ricardo Torres Nava y Andrés Delgado Calderón, fue todo un privilegio, verlos hacer acopio de valor y seguridad, escalaban con un equilibrio físico y mental insólito, además de un optimismo fuera de serie. Todo lo contrario a mí, que siempre fui presa de mucho miedo al ir subiendo. Gracias al creador nunca me pasó nada, porque no son las mejores condiciones, no solo para subir una montaña, sino para realizar cualquier actividad.

Andrés, alguna vez me dijo convencido, cuando fui a Bolivia, “Diviértete güey”, y ésta es una de las claves que practican quienes llegan a destacar en la vida, la vida es un juego, actualmente regrese a la práctica de uno de mis deportes favoritos, el futbol, y me sucede exactamente lo mismo, no logro disfrutarlo, sino más bien lo sufro, y olvido ese principio fundamental, es un juego y hay que jugarlo y divertirse, esto me lo acaba de decir también mi hijo Carlos Ramón, al externarle mi angustia, cuando se trata de ir a jugar, no puedo decir si lo hago bien o mal, aunque jamás fui titular, siempre fui considerado en el equipo representativo de la Universidad Autónoma de Chiapas. Pero, es un hecho que jamás me pude divertir, esto en el fue, la montaña si logre –aun con miedo y muchas dudas- experimentar lo que representa, vencerse a sí mismo y trascender sobre mi limitaciones y miserias propias de todo ser humano. Ricardo también alguna vez me hizo ver que somos seres imperfectos, y que jamás hagamos lo que hagamos alcanzaremos la perfección, que todo ser humano experimenta el miedo y que no debe ser tampoco motivo de vergüenza sentirlo y que este hecho no nos debe frustrar. Por querer ser perfectos la mayoría de las veces terminamos por no hacer nada, por caer en la parálisis.

Muchas veces también queremos ganar siempre todas las canicas y esto también es imposible, ya que tarde o temprano, la caída es inevitable y hasta necesaria. Se aprende más en la derrota que en la victoria, y lo digo por mi alcoholismo, apenas logro entender que aquel infierno que viví, cuando fui presa de una necesidad degradante y destructiva por beber sin medida ni control, de ese infierno salió todo lo bueno que hoy ocurre en mi vida, y esto es una realidad del tamaño del universo, aunque pueda parecer increíble. Saludo con mucho afecto a un gran amigo de mi difunto papa, y también amigo mío, que siempre me hace el favor de leerme, Gilberto Ruiz Velatty “Kiko”.

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