En busca de instituciones públicas eficientes

Por Linda Rubí Martínez Díaz

 

 

Hola amigos lectores, les saludo con el cariño de siempre. Hay todo tipo de agrupaciones y corporaciones que necesitan organizarse para planear y llevar a cabo sus fines, sean en gobierno, en el sector privado o social. Y muchas de éstas adolecen de algunos vicios que se van creando con el tiempo, ya sea porque los fines han cambiado, los medios se han vuelto obsoletos, o por la naturaleza propia del ser humano, la cual es definida por el libre albedrío. El problema de una organización es cuando llega un punto en el que su movimiento se estanca, o cuando ha dejado de cuidar aquello por lo cual existe. Algunos casos reales son cuando en algunas dependencias y empresas, aún se siguen usando herramientas que bien pueden ser sustituidas por computadoras; incluso hay instituciones que responden a intereses de hace décadas, y no se actualizan a los conocimientos y valores de hoy en día.

Por ello, es necesario que la actualización constante de los miembros que conforman las organizaciones sea una regla y más aún, por el contexto globalizado y de cambios tecnológicos rápidos que estamos viviendo. Así mismo, se debe verificar que la razón de existir de cualquier grupo siga siendo vigente, o de lo contrario, lo mejor es concentrar nuestras ideas y recursos en algo productivo.

Mala planeación de las organizaciones, unido a un exceso de personal que no es necesario, lleva a que éstas colapsen. En el caso del gobierno, es importante que haya modificaciones en la forma como la burocracia se ha incrementado, siendo que la mayor parte de los trámites ya pueden automatizarse fácilmente. Y este señalamiento no es solo por el exceso de gasto que se genera en nómina, sino por la carga que tendrán las futuras generaciones en las jubilaciones.

En orden de hacer más eficientes a las organizaciones que dan vida a las instituciones públicas, es preciso que haya reformas que establezcan lineamientos de operación conforme a resultados, que se limite el uso del presupuesto público a multiplicar burocracia para que se enfoque mejor en crear empleos productivos, que abonen a la riqueza nacional. El entorno de ahora no es el de administrar la riqueza sino de valorar adecuadamente los recursos que tenemos.

Nos leemos la próxima, que Dios los bendiga.

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