La Cuahuseda de Coatepec, Ver.

 

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

Cronista de la ciudad de Coatepec

 

En el año de 1995 como parte de las actividades del Taller de Investigación Histórica en la Casa de Cultura de Coatepec, fue registrado el repertorio de nahuatlismos que en aquel entonces todavía formaban parte de las expresiones cotidianas de los habitantes de la localidad, sobre todo las personas mayores de cincuenta años.

Una de las expresiones registradas fue la de “cuahuseda o cuseda, seda de árbol”, la cual se integra de la voz en lengua náhuatl “cuahuitl, árbol” y la palabra seda, que en conjunto nos remiten al término utilizado para referir a la materia prima con que la que construían sus nidos una variedad de mariposa; tanto en los madroños como en los encinos. La misma expresión es utilizada por otros grupos indígenas de habla náhuatl en diversas localidades del territorio mexicano.

Probablemente la asignación del término seda, se sustente en la comparación de las características de los filamentos con el que eran construidos los nidos y las fibras creadas por el gusano de seda, como son: la delgadez de las hebras, el color blanco brillante y sobre todo la consistencia de ambos capullos en estado natural.

La citada expresión en lengua náhuatl, correspondería a la seda que refiere el presbítero Antonio Mateo Rebolledo en su obra:

“Los coatepecanos usaron tegidos de algodón y seda silvestre, los que hacían las mujeres y daban colores con añil, grana y yerva teshuate para el verde.

La seda silvestre se halla sin cultivo en los encinares y guayabos por unos gusanos distintos de los que producen la seda de China. Estos capullos son parecidos a una grande bolsa, dentro de la que hacen su habitación. Esta materia nos es tan fina, ni de la calidad de la otra, pero sí de mucha fuerza y consistencia. La morera de China, por otro nombre molis inulticaulis, la introdujo en esta Villa D. Estevan Güenoc. Probó muy bien, pero faltó la constancia en los empresarios, y la muerte de D. José de Jesús Diaz, que tan justamente se lamentó, privó a esta población de un bien que se lo ofrecia. Se conservan algunas matas de esta preciosa mata.” (1).

Efectivamente no es la misma calidad de la seda silvestre y la de China, aparte de que la seda producida en los encinos es diferente a la de los guayabos, mientras la primera se puede trabajar manualmente sin problema alguno, la de los guayabos genera una sensación urticante al contacto con los dedos, por tal razón debieron de aprovechar ampliamente la de los encinos. Dato que se refuerza con la información de la señora Evelia Bravo, quien refería el aprovechamiento de la seda de los nidos de los encinares de Tecoxolco y Las Puentes, hacia los años cuarenta del siglo XX.

Sobre el desarrollo de la sericicultura en la ciudad de Coatepec, todavía queda un árbol de morera en el “Barrio de la Luz”, como mudo testigo de la crianza de gusanos de seda en el pasado. Industria que podría ser de gran beneficio entre algunos sectores de la población, por ser el clima ideal para el desarrollo de los árboles de morera y sobre todo las condiciones climáticas óptimas para la crianza de los gusanos de la seda.

Referencias Bibliográficas

Mateo Rebolledo, Antonio, “Apuntes Históricos y geográficos de la Villa de Coatepec”, en: Leonardo Pasquel, Serie Historiografía, Coatepec I, Editorial Citlaltepetl, Xalapa, Ver., 1959, p. 136

 

Powered by WordPress| Designed by: ArcosNet