Lamento boricano

Vendedor ambulante

La otra versión:

                                    

                                                                                                           René Sánchez García*

 

Sale, loco de contento con su cargamento para la ciudad, ¡ay! Para la ciudad.

Lleva en su pensamiento, todo un mundo entero lleno de felicidad, ¡ay! de felicidad,

piensa remediar la situación del hogar que es toda su ilusión, así.

Y alegre, el jibarito va cantando así, pensando así por el camino,

si yo vendo, la carga, mi Dios querido, un traje a mi viejita voy a comprar.

Y alegre, también su yegua va al presentir que su cantar es todo un himno de alegría,

y en eso le sorprende la luz del día y llegan al mercado de la ciudad.

Pasa la mañana entera sin que nadie quiera su carga comprar, ¡ay! su carga comprar.

Todo, todo está desierto, el pueblo está muerto de necesidad, ¡ay! de necesidad.

Se oye este lamento por doquier, en mi desdichada Boriquen, sí.

Y triste, el jibarito va, pensando así, diciendo así, llorando así por el camino,

que será de Borinquen mi Dios querido, que será de mis hijos y de mi hogar.

Borinquen, la tierra del Edén, la que al cantar el gran Gautier, llamó la Perla de los Mares,

ahora que tú te mueres con tus pesares, déjame que te cante yo también,

yooooo, tambiénnnnn.

*Melodía del compositor boricua Rafael Hernández, nacido y fallecido en Puerto Rico (1891-1965), pieza musical considerada todo un himno nacional. Hoy en este diciembre la dedico a todos y todas los vendedores ambulantes que hacen su lucha por la vida en el mercado “Miguel Rebolledo” de esta ciudad y que son constantemente retirados por los inspectores municipales.

sagare32@outlook.com

 

 

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