Las Antiguas Mayordomías en Coatepec

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CRÓNICA COATEPECANA

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

Cronista de la ciudad de Coatepec

(Tercera y última parte)

En verdad reveladores los datos expresados por el cura don José Joaquín de la Pedreguera, en lo referente a las funciones de los mayordomos. En primer término las actividades que eran de su competencia, como son: el sufragar los gastos generados en las fiestas patronales, la procuración de alimentos a los colaboradores inmediatos, y lo que compete a la decoración de la iglesia en ocasión de la festividad. Dichas actividades implicaban altos costos, los cuales debieron atenuarse en mínima parte con los apoyos de familiares cercanos y los recursos obtenidos del usufructo de aquellas tierras, que en la mayoría de los “Pueblos de indios” se reservaban para sufragar los gastos de la festividad tutelar.

Sabemos por fuentes fidedignas que existieron tierras destinadas por la comunidad indígena de Coatepec, para la explotación agrícola y obtención de capitales en apoyo de los gastos que implicaba la mayordomía. Dicha extensión territorial era utilizada para sembrar los productos agrícolas que redituaran una mayor entrada de recursos, aparte de que la leña generada, se regalaba a la gente más pobre de la localidad. Las tierras en cuestión, debieron cambiar de modalidad, cuando se emitió la famosa Ley Lerdo o Desamortización de Bienes. Ley que fue aplicada hacia la segunda mitad del siglo XX, y afectó tanto los bienes de la iglesia como de las comunidades indígenas que mantenían sus tierras en cuanto a un carácter comunal.

En otro apartado de la carta escrita por don José Joaquín de la Pedreguera, se puede detectar un importante factor que influyó de manera directa en las actividades realizadas en torno a la entidad tutelar. Específicamente cuando solicita al virrey que dejen de llevarse a cabo los tianguis, el uso de fuegos pirotécnicos y las danzas. Actividades que con toda probabilidad debieron de suspenderse tanto localmente como en otras poblaciones, por el hecho de que el señor virrey tomó cartas en el asunto y la propuesta emanada del cura de Coatepec, se envió a otras diócesis del territorio de la Nueva España, cuyas respuestas se fueron dando en favor algunas y la mayoría en contra. Bajo el argumento de que no encontraban nada malo en la realización de las danzas y las demás actividades, mismas que podrían ser ampliamente reguladas. La prohibición de las danzas, propuesta por el señor cura don José Joaquín de la Pedreguera, debió de aplicarse en el caso del pueblo de Coatepec, y sobre todo ser determinante para que las danzas indígenas se dejaran de ejecutar durante algún tiempo y gradualmente desaparecer del ámbito cultural local.

Es necesario reconocer que en el panorama actual de las actividades litúrgicas realizadas en honor de la entidad tutelar, no se reconoce en su justa dimensión a quienes han mantenido la tradición en torno a la elaboración de los denominados “Arcos de San Jerónimo”. Sobre todo que en dichas personas, recae el fuerte compromiso de mantener una práctica cultural que nos da identidad como Coatepecanos, así como la continuidad de una rica iconografía en el “Arco mayor”, cuya pervivencia permite adentrarnos en un complejo proceso sincrético en relación a San Jerónimo, entidad originalmente reinterpretada por la población indígena del asentamiento primigenio, y revitalizadas las antiguas concepciones sincréticas en diferentes momentos del devenir histórico de Coatepec.

 

 

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