Las Hambrunas de Carranza

CRÓNICA COATEPECANA

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

Cronista de la ciudad de Coatepec

 

En varias ocasiones escuchamos a las personas de edad avanzada, principalmente aquellas que nacieron en las primeras dos décadas del siglo XX, expresar la frase “Las hambrunas de Carranza” como un referente de la situación que les tocó vivir o escuchar de sus padres.

Las denominadas “hambrunas de Carranza” corresponden al periodo en el que se enfrentaron Carrancistas y Zapatistas, lo cual implicó se involucraran en la lucha una gran cantidad de mexicanos; algunos obligados a través de la famosa “leva” y otros inspirados en el lema “Tierra y libertad”. Situación que derivó en un descuido hacia el campo mexicano y por consiguiente a una baja en la producción agrícola, originándose una acentuada escasez de alimentos y la consabida alza de precios en los limitados productos que se ofertaban.

Don Abraham Contreras comentaba que hasta el rancho de Tecoxolco, llegaban durante el día grupos de Carrancistas a solicitar apoyo en alimentos: fueran semillas, frutos o animales en pie. No quedándole de otra a su señor padre, que el apoyarles periódicamente con grandes limitaciones, y para colmo durante la noche eran los Zapatistas quienes también llegaban en algunas ocasiones a pedir alimentos. Situación que implicó el apoyar a uno y otro bando a fin de evitar represalias.

Por su parte doña Adelina Texon Guerrero, mencionaba que cuando nació en septiembre de 1916, estaba tan difícil la situación para la gente pobre y la escasez de alimentos se encontraba en su plenitud, que las personas iba a buscar entre los maizales recién pizcados los llamados “molcates”, nahuatlismo regional con el cual se identifican aquellas pequeñas mazorcas cuyo desarrollo se truncó y sólo generó dos o tres granos de maíz. Aun así había dueños de milpas que les tiraban de balazos a las personas que se atrevían a entrar en sus terrenos, buscando algún desecho de la cosecha.

En otros casos refieren los informantes; sobre la necesidad de enterrar lo poco que tenían de maíz u otro alimento los campesinos, porque cuando llegaban los Carrancistas o Zapatistas “arreaban” con todo. Hasta las muchachas o jóvenes eran encerrados, ya sea en oquedades excavadas en el piso y cubriéndolos con tablas, palos y tierra, o llevándolos a esconder al monte entre las barrancas y cuevas que sólo ellos conocían.

Llego a tal grado la escasez de alimentos que muchas gentes empezaron a consumir las raíces de las matas de plátano o de algunas otras plantas, y comentaban los informantes que los casos más dolorosos, fue el de aquellas personas que se envenenaron comiendo la raíz de una variedad de mafafa que es altamente toxica.

La forma de allegarse los alimentos y recursos por parte de los Carrancistas, bajo el argumento de que era obligación de todo mexicano el apoyar la causa por la que luchaban, fue perpetuada en la expresión popular “carrancear” como referente de la apropiación de los bienes ajenos.

 

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