Solidaridad por México

 

Hola amigos lectores, les saludo con el cariño de siempre. La solidaridad de la sociedad civil en México se ha mantenido intacta precisamente cuando más se necesita. Nos han azotado fenómenos meteorológicos graves en tan poco tiempo que uno pensaría que el mexicano está a punto de flaquear. Sin embargo, las innumerables muestras de apoyo en el terremoto acaecido hace unos días nos hacen recobrar la fe en el otro, en el apoyo mutuo y desinteresado. Nos muestran que en el fondo, la naturaleza del ser humano aún está colmada de valores. El camino podrá no ser el más fácil pero es el correcto, por lo que aplaudo todas las iniciativas positivas para apoyar a los damnificados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla y la Ciudad de México.

La solidaridad ha sido un rasgo que nos reconocen en otros países, pues no solo nos apoyamos entre nosotros sino estamos dispuestos a colaborar cuando otros países tienen problemas similares. Y éste se cultiva todo el tiempo, tanto haya afectaciones a sociedades grandes o solo a un individuo. Sentir como el otro que sufre nos genera empatía y por lo tanto, damos paso a la solidaridad es decir, a buscar un cambio de la situación existente. El mexicano es sinónimo de solidaridad y fortaleza porque está dispuesto a dar de sí para apoyar al crecimiento del otro.

Hoy más que nunca debemos estar unidos ante los fenómenos que no podemos controlar. La naturaleza se rige por leyes que son ajenas a las humanas por lo que es mejor estar prevenidos para no lamentar. Yo les invito a colaborar aún en lo que falte, tanto en mano de obra como en alimentos y básicos de supervivencia. Y sobre todo, hay que ser conscientes de dónde ayudar y dónde es mejor dejar el asunto a personas expertas, ya que la imprudencia puede escalar en mayor tragedia.

Hoy debemos estar cada vez más preparados para posibles eventos futuros. La cultura de la prevención que tenemos hoy es mayor que la de hace 32 años, por lo que hemos aprendido que en la vida, es mejor caminar a paso seguro. Hoy, apoyemos a nuestros hermanos que nos necesitan, como en otros momentos ángeles anónimos nos han ayudado.

Nos leemos la próxima, que Dios los bendiga.

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