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A ALGUNA MULA…

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El jueves de CORPUS, es venerado, cuando han pasado sesenta días del Domingo de Pascua o de Resurrección. Si tenemos la curiosidad de contar estos días en nuestro calendario de 2018, encontraremos que del domingo 1 de abril, —El día del triunfo de Jesucristo sobre la muerte y la apertura a la ascensión a los cielos para estar a la derecha del Padre— al jueves 31 de mayo —jueves de Corpus—, es exactamente la cantidad que señalamos.

Hace dos días, la iglesia católica dedicó la fiesta al CUERPO Y SANGRE DE CRISTO, que alaba la presencia de Nuestro Señor Jesús en la EUCARISTÍA, cuya etimología griega compuesta de “eu” y “xarij” quiere decir “bien, bueno o agradable” y “gracia o encanto” respectivamente y que traducida la entendemos como una “acción de gracias”.

Una de las tantas LEYENDAS MEXICANAS surgidas en la época colonial, nos relata que un joven sacerdote, en total incertidumbre de su vocación, imploró a Dios le enviara una señal para corroborar su fe y proclividad. En aquellos años, entre la gente de campo, ya estaba generalizado, el uso de MULAS DE CARGA para las faenas agrícolas, iniciando la costumbre de festejar el JUEVES DE CORPUS, en compañía de esos jumentos. Nuestro protagonista sacerdote, partícipe de esas festividades, pensó (nada más lo pensó): “Si Dios estuviera aquí, las mulas se arrodillarían”, y en un acto piadoso, la mula que marchaba a su costado, se postró (dijera un contreras, fue por cansancio y exceso de carga).

Como buena y romántica invención, en la actualidad se sigue con la tradición de hacer mulas de totomoxtle, madera o papel, que, adornadas con cintas de colores y las alforjas llenas de dulces, son obsequiadas, porque en este día, también se festeja a los que llevan el nombre de Manuel, o Emmanuel, palabra griega que quiere decir “Dios con Nosotros”, y es cierto, Dios  siempre está con nosotros.

Amigos, en la pasada festividad del Jueves de Corpus, afirmamos que esta tradición no debe perderse, por lo que, si conocen a ALGUNA MULA o la ven por la calle, con sus cántaros de leche, pásenle la mano por un anca o por la crin, en señal de felicitación; nunca es tarde.

Lo dijo y lo sigue diciendo el misógino del bronco Rodríguez en estas vísperas de los comicios: “Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con un mula, pensando que va a cambiar”, cuánta razón, jamás cambiarán.

 

¡Ánimo ingao…!      

Con el respeto de siempre Julio Contreras Díaz

 

Escuche usted la versión de audio con la voz inconfundible del «Jarochito»:

 

 

 

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