A PARTIR DE LOS 60 AÑOS DISMINUYE EL VOLUMEN DEL CEREBRO HUMANO
A PARTIR DE LOS 60 AÑOS DISMINUYE EL VOLUMEN DEL CEREBRO HUMANO
· Los años de estudio o la escolaridad mayor benefician para que la reserva de conocimiento sea alta, indicó Elissa López González
Ciudad Universitaria, CDMX, 30
marzo 2025.- Para envejecer saludablemente hay que realizar actividades
cognitivamente estimulantes como estudiar, leer, practicar algún deporte o
juegos de mesa, labores de jardinería o tejer, y sumarlas a la convivencia
familiar, acudir al cine o dormir bien, consideró la integrante del Laboratorio
de Neurogenómica Cognitiva de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, Elissa
López González.
De igual manera, añadió la
científica, es necesario cuidar la sintomatología asociada a ansiedad y
depresión, y variar constantemente las acciones que nutren a la llamada reserva
cognitiva.
En ocasión de la XXIII
Conmemoración de la Semana del Cerebro en dicha entidad académica, refirió que
en el envejecimiento se registran modificaciones cerebrales. A partir de los 60
años se observan, entre ellos, la diminución del volumen cerebral, de las
dendritas (las “ramificaciones” de las neuronas) y de los botones sinápticos
(ramificaciones terminales de los axones, donde se almacenan los
neurotransmisores).
Asimismo, mengua la sinapsis
(el espacio entre el extremo de una neurona y otra) y de la mielinización
(consistente en cubrir los axones de las neuronas con una sustancia que los
protege y asegura la correcta transmisión de los impulsos nerviosos). Dichas
alteraciones estarían generando diferencias en la cognición, señaló.
En la conferencia “Cuidando la
atención y la memoria: factores clave para un envejecimiento saludable”,
explicó que entre los cambios se encuentra el de mecanismos atencionales.
Al respecto, la experta abundó
que los adultos mayores, por ejemplo, tienen disminuida la capacidad para
ignorar los estímulos que no son relevantes (índice de supresión). También la
eficiencia en la memoria de trabajo registra reducción con respecto a los
adultos jóvenes.
Durante el encuentro académico
organizado por la Coordinación de Psicobiología y Neurociencias de la FP, López
González aclaró que existen elementos que podrían ayudarnos a protegernos. “Uno
de ellos es la reserva cognitiva, que es la capacidad que tiene el cerebro para
tolerar los cambios asociados con la edad o con alguna patología”.
Para que sea alta, los años de
estudio o una escolaridad mayor benefician; un empleo desafiante cognitivamente
hablando; y al parecer tienen impacto fuerte las actividades desarrolladas en
el tiempo libre, es decir, si en lugar de estar acostados salimos a andar en
bicicleta, usamos juegos de mesa, practicamos deportes, manualidades, o
convivimos con amigos.
Conforme aumenta el nivel de
reserva, la función cognitiva global se incrementa. De esta manera no importa
tanto la edad, sino dicho grado, destacó la candidata a doctora.
En el auditorio Luis Lara
Tapia de la FP recalcó que un componente que impacta a esa función son los
puntajes de ansiedad y depresión. Conforme se incrementan, la eficiencia de la
memoria es menor.
Rememoró que en el Laboratorio
realizaron un experimento con el objetivo de detectar los causantes que moderan
los efectos relacionados con la edad en los mecanismos atencionales y la
eficiencia en la memoria de trabajo.
Participaron 87 hombres y 107
mujeres, mayores de 20 años; ser diestros; al menos con siete años de
escolaridad; neurológica y psiquiátricamente sanos; visión normal o corregida;
sin dependencia severa a drogas de abuso; y sin deterioro cognitivo.
Luego de detallar la tarea del
estudio -que incluyó mirar pasivamente, atender rostros e ignorar escenas y
viceversa-, mencionó que entre los resultados se encontró que la atención no
cambia conforme aumenta la edad. Pero al pasar los años la eficiencia en la
memoria de trabajo se reduce.
Además, conforme se eleva el
puntaje de reserva cognitiva la eficiencia en la memoria de trabajo también se
incrementa. Es decir, la primera podría ser protectora de la segunda y, por el
contrario, se detectó que niveles altos de sintomatología asociada a ansiedad y
depresión podrían ser un elemento que disminuya su efectividad.
Alertó la universitaria que
dormir poco (menos de cinco horas) podría ser un factor relacionado con la
disminución en la memoria de trabajo, acorde con la edad. Los adultos mayores
presentan sueño fragmentado y de menor calidad. “Tal vez por eso tiene mayor
efecto para ellos, en comparación con los jóvenes”, acostumbrados a mal dormir,
pero que podrían tener afectaciones en el futuro.
Elissa López aseveró que el
estudio concluyó, por ejemplo, “que la edad no predice los mecanismos
atencionales, pero sí la eficiencia en la memoria de trabajo”; y que existen
agentes cognitivos relacionados con la atención y la eficiencia en la memoria
de trabajo de dos tipos: protectores (función cognitiva global y reserva
cognitiva) y de cuidado (ansiedad, depresión y horas de sueño).
De acuerdo con la
investigadora, dormir aproximadamente siete horas, controlar la sintomatología
asociada con ansiedad y depresión, y fortalecer nuestra reserva cognitiva, todo
ello a lo largo de la vida puede promover un envejecimiento cognitivo
saludable.
FUENTE: UNAM