image
Comparte

Con un Angus Young endiablado, la banda australiana regresó a México tras 17 años para desatar un “infierno” de puro rock.
El Estadio GNP se transformó en un sucursal del infierno, pero de la mejor manera posible.
Tras casi dos décadas de espera, AC/DC regresó a tierras mexicanas con su Pwr/Up Tour, congregando a 65 mil almas que iluminaron la noche con miles de cuernos rojos brillantes.
El gran protagonista de la velada fue Angus Young, quien a sus 71 años demostró que su energía es inagotable.
Ataviado con su icónico uniforme de colegial escarlata, el guitarrista hipnotizó a la multitud con un solo de más de 20 minutos durante “Let There Be Rock”.
A su lado, Brian Johnson hizo vibrar cada rincón del foro con su inconfundible voz aguda en himnos como “Back in Black” y “Highway to Hell”.
El concierto fue un festín de riffs potentes y momentos épicos, desde el sonar de la campana en “Hells Bells” hasta el rugido masivo en “Thunderstruck”.
Con una bandera de México sobre los hombros, la banda cerró una noche histórica, dejando claro que mientras Angus empuñe su Gibson, el rock seguirá siendo una religión.