ACERCA DE LA TECNOLOGÍA

Por Rafael Rojas Colorado
Hoy en día la vanguardia es la tecnología, nada existe que no se pueda hacer con solo oprimir un botón en un celular o la computadora. Se han creado muchos artefactos para que el usuario tenga toda la facilidad para conectarse con el mundo y con cada una de sus preocupaciones o urgentes necesidades. En la actualidad ya nadie es tonto; todos hablan de cualquier tema, aunque sea profundo tal y como lo exige la filosofía o la teología pura, incluyendo la Psicología entre muchas ciencias y disciplinas que, en antaño, para muchos, eran imposible penetrar. Todo mundo ya es intelectual con un artefacto en la mano seleccionando Google o un programa que le facilite la información que requiere, increíble, pero posible.
Por los años sesenta del siglo XX nada de esto se imaginaba, se vivía con más tranquilidad, se estudiaba para aprender, pensar, reflexionar y se era diestro en las materias asignadas. Algunos más estudiosos que otros, se les facilitaba resolver un problema aritmético con verdadera pasión, las clases de español mostraban el lenguaje de las letras y las hacían hablar, se escribía vaciando el sentimiento, la emoción y la satisfacción de escribir un trabajo literario que se proponía o se le encargaba al alumno o a un trabajador, vaya que todo eso fue de mucha satisfacción. Al profesionista no se le ponía en duda su saber, porque para eso estudió. Claro que, si se imaginaba que vendrían, con el modernismo, muchos adelantos, pero al grado que se vive en el tercer milenio no se percibía en lo absoluto, muy a pesar de que el hombre había llegado a la luna por vez primera en los años sesenta.
El progreso y la gente pensante fue allanando un camino hacia la tecnología avanzada, cada paso se fue haciendo gigante y, a veces, se teme que los aparatos modernos sean capaces de dominar al hombre; es decir que el creador de la tecnología sea dominado por la misma ¿será posible? La tecnología es necesaria, nadie lo duda, ayuda en todo en tiempos modernos, y seguirá siendo muy alentadora, quizá hasta cierto punto que no llegue a deshumanizar al ser humano, a transformarlo en un autómata. Respetar las virtudes y limitaciones humanas que están muy por debajo de una posible inteligencia cósmica e incomprensible por él hombre.
La famosa inteligencia artificial y el Google se han convertido en las varitas mágicas que ilumina a la ignorancia humana, solo se oprime un botón y el problema ya está resuelto, se trate de lo que se trate. Cierto es que estas soluciones y respuestas carecen del sentimiento, pasión, conocimiento, emoción e incluso del amor que una persona suele desahogar en el momento de realizarlas y de darles vida cuando ejerce su trabajo ¿Qué más nos depara el futuro? Usted tiene la palabra.