
A los 92 años de edad falleció Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Candidato presidencial en tres ocasiones y primer Jefe de Gobierno electo en la CDMX, Cárdenas significó una figura indiscutible de la transición democrática de México. Su muerte fue lamentada ayer por líderes de todas las corrientes políticas, incluso por quienes fueron sus adversarios.

Tras romper con el PRI, Cárdenas contendió en 1988 por la Presidencia contra el aspirante tricolor Carlos Salinas, en una elección marcada por el reclamo de fraude. En mayo de 1989, como producto de ese movimiento electoral, fundó el PRD, organización de la que fue presidente y que abandonó en 2014. Fue promotor de cambios democráticos fundamentales, como la creación del Instituto Federal Electoral (hoy INE), que permitió sacar la organización de los comicios de las manos del gobierno.

Nacionalista, promotor de políticas sociales y continuador del legado de su padre, Lázaro Cárdenas, Cuauhtémoc postuló una democracia progresista y el cumplimiento pleno de las demandas de la Revolución Mexicana de 1910 que veía insatisfechas. Mantuvo distancia de AMLO y nunca comulgó con las tesis de la llamada 4T.

El ingeniero fue el hombre que sí representó una verdadera oposición, un referente y un maestro. Después de él, tristemente, solo han desfilado pseudoizquierdistas.
Cuauhtémoc Cárdenas, se distinguió por ser conciliador gracias a su capacidad de articular intereses particulares en intereses colectivos, ejerció la política en su acepción más amplia de construcción desde las instituciones y no la destrucción de las mismas, ese fue su alejamiento de personajes que se aprovecharon del movimiento democratizador.

Su partida representa una pérdida incalculable, pero nos inspira para seguir defendiendo la democracia.
¡Hasta siempre, maestro! DEP.








