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Agencia Reforma

Monterrey, NL 12 abril 2026.- Temidas y perseguidas en el enjambre que construyen en el techo de una casa o en la esquina de un jardín, las abejas son, en realidad, esas pequeñas grandes aliadas de la vida en el planeta, a las que habría que agradecer su capacidad para regenerar un ecosistema tan vasto y en crisis como el de la Sierra Madre Oriental.

 Un grupo de vecinos del municipio de Santiago dedicados a la ecología y a la apicultura trabajan en “Misión Edén”, un proyecto ciudadano apoyado por el Gobierno federal, en el que estas diminutas, pero poderosas polinizadoras son las encargadas de iniciar una cadena de recuperación de la flora del territorio.AL RESCATE DE UN PARAÍSO

Agencia Reforma

Monterrey, NL 12 abril 2026.- Temidas y perseguidas en el enjambre que construyen en el techo de una casa o en la esquina de un jardín, las abejas son, en realidad, esas pequeñas grandes aliadas de la vida en el planeta, a las que habría que agradecer su capacidad para regenerar un ecosistema tan vasto y en crisis como el de la Sierra Madre Oriental.

 Un grupo de vecinos del municipio de Santiago dedicados a la ecología y a la apicultura trabajan en “Misión Edén”, un proyecto ciudadano apoyado por el Gobierno federal, en el que estas diminutas, pero poderosas polinizadoras son las encargadas de iniciar una cadena de recuperación de la flora del territorio.

 “El principal problema es que ya hay menos polinizadores”, advierte Wendy Leal Flores, apicultora y gestora ambiental, quien coordina los esfuerzos de restauración ecológica y rescate de polinizadores de Misión Edén.

 “Los polinizadores son los que generan la fruta y las semillas.

 Al haber menos polinizadores, hay menos fruta, menos semillas, y por eso se están desplazando más los animales hacia la zona urbana, en busca de comida”.

 Esto es una problemática global.

 De acuerdo con el Atlas de la Secretaría de Agricultura, la pérdida de biodiversidad que sobrevendría si las abejas desaparecieran o se vieran minimizadas significaría una catástrofe ambiental.

 “En términos de nutrición humana, la seguridad alimentaria se vería comprometida, pues alrededor de un 35 por ciento de la producción mundial de alimentos depende directamente de la polinización que ellas realizan”, apunta la dependencia federal.

 Apicultores de diversos estados reportan haber perdido desde un 30 hasta un 88 por ciento de colmenas, debido a las plagas y al uso de plaguicidas.

 Estos químicos están acabando no sólo con abejas, indica Leal Flores, sino con mariposas y otros insectos esenciales para la reproducción de plantas, cultivos y árboles.

 A este deterioro se suman los incendios y la erosión del suelo que han provocado que la fauna comience a buscar comida fuera de su hábitat y bajar a las zonas urbanas.

 Los visitantes más visibles en los últimos años en la Ciudad han sido los osos, pero las abejas también están dispersándose.

 Leal Flores, quien suele acudir a llamados de vecinos para poner a salvo panales en casas o huertas, notó desde hace algunos años que los reportes de rescate aumentaban.

 “Como ya no hay floración en la Sierra Madre, los animales empiezan a bajar a la zona urbana”, explica.

 “Y cada vez menos abejas están regresando a la Sierra”.

POLÍGONO POR POLÍGONO

 Misión Edén define su estrategia como una “Regeneración territorial: conservación, restauración y vínculo humano”, una respuesta al reto urgente de la degradación de los ecosistemas de la montaña.

 En el proyecto, Leal Flores hace equipo con el ecólogo Felipe Morales Armijo y con el apicultor Martín Alonso Legarreta Armendáriz.

 La propuesta comienza con la creación de corredores de plantas nativas en diferentes puntos de la Sierra.

 “Después, nos esperamos a que empiece la floración e instalamos las colmenas”, explica la apicultora.

 Para reducir el comportamiento defensivo de las abejas africanizadas, las reinas introducidas son genéticamente mejoradas, agrega.

 Al haber más plantas y abejas se busca incrementar la polinización que produzca más semillas y frutos, y así multiplicar la regeneración del bosque.

 “Actualmente estamos desarrollando el piloto en la Ciénega de González, con la autorización del líder ejidatario Herminio González Reyna”, explica la activista ambiental.

 “En junio instalaremos las primeras colmenas piloto para monitoreo del ecosistema”.

 A esta misión, cuenta, ya se sumó también el Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

 El plan tiene también un pilar sostenible.

 A largo plazo, incluye capacitar a la población con técnicas de apicultura e impactar en la salud mental, particularmente de Santiago, al fomentar actividades en las que la comunidad en general interactúe y cuida la naturaleza.

‘QUE SE SUME MÁS GENTE’

 Con más de 76 mil hectáreas, la mayor parte del municipio de Santiago está en la Sierra Madre Oriental, así que la pregunta es “¿quién va a hacer esta regeneración?”, admite Leal Flores: “Necesitamos gente. No hay apicultores, no hay gente que quiera hacer este trabajo, porque andar con el traje no es nada cómodo, porque te pican las abejas a cada rato.

 “Queremos hacer un movimiento grande al que cada vez se sume más gente. Que haya la conciencia de que, si miras una abeja, aléjate, pero no las mates”.

 En diciembre de 2025, Leal Flores envió su propuesta a la Oficina de la Presidencia de la República para obtener orientación y revisión técnica.

 El proyecto fue canalizado por la Unidad Coordinadora de Proyectos Prioritarios, Vinculación Social y Derechos Humanos de la Semarnat hacia instancias técnicas federales como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, y la Comisión Nacional Forestal.

 Actualmente, Misión Edén se encuentra en un proceso de revisión oficial. Avanza cautelosamente con documentación técnica y el registro con fotografías aéreas, aún sin ejecutar acciones que requieran permisos federales ni recursos públicos.

 ¿Cuánto tomará este proceso para restablecer la flora y la fauna en la Sierra Madre? “Van a ser muchos años”, responde Leal Flores.

 Pero, con el Gobierno federal revisando el proyecto, y el piloto en Ciénega de González en marcha, ya dan los primeros pasos.

 Una ventaja es que ya hay esfuerzos de otras personas trabajando en el tema, asegura la activista ambiental, pero de manera aislada, por lo que es importante unir esfuerzos.

 “Ya nos dimos cuenta que la Sierra está enferma. Los animales ya nos están avisando que la situación no está bien”, observa Leal Flores. “Entonces, queremos arreglarla poquito a poquito”.

 Más información en misioneden. info/m/conocenos o en misioneden@gmail.com

NO LAS MOJES, NO LES ECHES JABÓN

 Cada vez hay más reportes de enjambres, pero no es que las abejas estén invadiendo la Ciudad, afirma Wendy Leal Flores.

 “Están huyendo de una montaña que ya no les da vida”, asegura la apicultora.

 “No sólo los osos en Nuevo León se han desplazado de la montaña a las zonas habitadas.

 Hoy ellas están llegando a nuestras comunidades porque necesitan alimento y lo encuentran en nuestros jardines, parques y árboles”.

 La situación en la Sierra Madre Oriental es crítica debido al cambio climático, los incendios y las plagas.

 “Por eso bajan”, explica Leal Flores, “no a atacar, sino a sobrevivir”.

 La apicultora recomienda que, ante la formación de una colmena cercana, mantener distancia y avisar a las personas vecinas.

 “Si no se sienten amenazadas, las abejas no atacan, y si necesitas moverlas, busca a un apicultor”, aconseja.

 Tras remover una colmena, Leal Flores se encarga de llevar de regreso a las abejas a la Sierra.

 “Las abejas vuelven a hacer su trabajo, polinizar las flores y sostener la vida de todos, porque cuando salvamos a las abejas estamos asegurando nuestro propio futuro”.

 “El principal problema es que ya hay menos polinizadores”, advierte Wendy Leal Flores, apicultora y gestora ambiental, quien coordina los esfuerzos de restauración ecológica y rescate de polinizadores de Misión Edén.

 “Los polinizadores son los que generan la fruta y las semillas.

 Al haber menos polinizadores, hay menos fruta, menos semillas, y por eso se están desplazando más los animales hacia la zona urbana, en busca de comida”.

 Esto es una problemática global.

 De acuerdo con el Atlas de la Secretaría de Agricultura, la pérdida de biodiversidad que sobrevendría si las abejas desaparecieran o se vieran minimizadas significaría una catástrofe ambiental.

 “En términos de nutrición humana, la seguridad alimentaria se vería comprometida, pues alrededor de un 35 por ciento de la producción mundial de alimentos depende directamente de la polinización que ellas realizan”, apunta la dependencia federal.

 Apicultores de diversos estados reportan haber perdido desde un 30 hasta un 88 por ciento de colmenas, debido a las plagas y al uso de plaguicidas.

 Estos químicos están acabando no sólo con abejas, indica Leal Flores, sino con mariposas y otros insectos esenciales para la reproducción de plantas, cultivos y árboles.

 A este deterioro se suman los incendios y la erosión del suelo que han provocado que la fauna comience a buscar comida fuera de su hábitat y bajar a las zonas urbanas.

 Los visitantes más visibles en los últimos años en la Ciudad han sido los osos, pero las abejas también están dispersándose.

 Leal Flores, quien suele acudir a llamados de vecinos para poner a salvo panales en casas o huertas, notó desde hace algunos años que los reportes de rescate aumentaban.

 “Como ya no hay floración en la Sierra Madre, los animales empiezan a bajar a la zona urbana”, explica.

 “Y cada vez menos abejas están regresando a la Sierra”.

POLÍGONO POR POLÍGONO

 Misión Edén define su estrategia como una “Regeneración territorial: conservación, restauración y vínculo humano”, una respuesta al reto urgente de la degradación de los ecosistemas de la montaña.

 En el proyecto, Leal Flores hace equipo con el ecólogo Felipe Morales Armijo y con el apicultor Martín Alonso Legarreta Armendáriz.

 La propuesta comienza con la creación de corredores de plantas nativas en diferentes puntos de la Sierra.

 “Después, nos esperamos a que empiece la floración e instalamos las colmenas”, explica la apicultora.

 Para reducir el comportamiento defensivo de las abejas africanizadas, las reinas introducidas son genéticamente mejoradas, agrega.

 Al haber más plantas y abejas se busca incrementar la polinización que produzca más semillas y frutos, y así multiplicar la regeneración del bosque.

 “Actualmente estamos desarrollando el piloto en la Ciénega de González, con la autorización del líder ejidatario Herminio González Reyna”, explica la activista ambiental.

 “En junio instalaremos las primeras colmenas piloto para monitoreo del ecosistema”.

 A esta misión, cuenta, ya se sumó también el Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

 El plan tiene también un pilar sostenible.

 A largo plazo, incluye capacitar a la población con técnicas de apicultura e impactar en la salud mental, particularmente de Santiago, al fomentar actividades en las que la comunidad en general interactúe y cuida la naturaleza.

‘QUE SE SUME MÁS GENTE’

 Con más de 76 mil hectáreas, la mayor parte del municipio de Santiago está en la Sierra Madre Oriental, así que la pregunta es “¿quién va a hacer esta regeneración?”, admite Leal Flores: “Necesitamos gente. No hay apicultores, no hay gente que quiera hacer este trabajo, porque andar con el traje no es nada cómodo, porque te pican las abejas a cada rato.

 “Queremos hacer un movimiento grande al que cada vez se sume más gente. Que haya la conciencia de que, si miras una abeja, aléjate, pero no las mates”.

 En diciembre de 2025, Leal Flores envió su propuesta a la Oficina de la Presidencia de la República para obtener orientación y revisión técnica.

 El proyecto fue canalizado por la Unidad Coordinadora de Proyectos Prioritarios, Vinculación Social y Derechos Humanos de la Semarnat hacia instancias técnicas federales como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, y la Comisión Nacional Forestal.

 Actualmente, Misión Edén se encuentra en un proceso de revisión oficial. Avanza cautelosamente con documentación técnica y el registro con fotografías aéreas, aún sin ejecutar acciones que requieran permisos federales ni recursos públicos.

 ¿Cuánto tomará este proceso para restablecer la flora y la fauna en la Sierra Madre? “Van a ser muchos años”, responde Leal Flores.

 Pero, con el Gobierno federal revisando el proyecto, y el piloto en Ciénega de González en marcha, ya dan los primeros pasos.

 Una ventaja es que ya hay esfuerzos de otras personas trabajando en el tema, asegura la activista ambiental, pero de manera aislada, por lo que es importante unir esfuerzos.

 “Ya nos dimos cuenta que la Sierra está enferma. Los animales ya nos están avisando que la situación no está bien”, observa Leal Flores. “Entonces, queremos arreglarla poquito a poquito”.

 Más información en misioneden. info/m/conocenos o en misioneden@gmail.com

NO LAS MOJES, NO LES ECHES JABÓN

 Cada vez hay más reportes de enjambres, pero no es que las abejas estén invadiendo la Ciudad, afirma Wendy Leal Flores.

 “Están huyendo de una montaña que ya no les da vida”, asegura la apicultora.

 “No sólo los osos en Nuevo León se han desplazado de la montaña a las zonas habitadas.

 Hoy ellas están llegando a nuestras comunidades porque necesitan alimento y lo encuentran en nuestros jardines, parques y árboles”.

 La situación en la Sierra Madre Oriental es crítica debido al cambio climático, los incendios y las plagas.

 “Por eso bajan”, explica Leal Flores, “no a atacar, sino a sobrevivir”.

 La apicultora recomienda que, ante la formación de una colmena cercana, mantener distancia y avisar a las personas vecinas.

 “Si no se sienten amenazadas, las abejas no atacan, y si necesitas moverlas, busca a un apicultor”, aconseja.

 Tras remover una colmena, Leal Flores se encarga de llevar de regreso a las abejas a la Sierra.

 “Las abejas vuelven a hacer su trabajo, polinizar las flores y sostener la vida de todos, porque cuando salvamos a las abejas estamos asegurando nuestro propio futuro”.