ALBERCAS ABREN: LLEGA EL TIEMPO DE VIGILAR

Monterrey, NL 21 julio 2026.- Con el verano, llegan las ganas de disfrutar de un día en el río, la alberca o la playa en familia o con amigos.
Y para evitar accidentes o algún suceso fatal como los que suelen ocurrir cada año, sobre todo tratándose de niños y adolescentes, es importante tomar medidas preventivas que, aunque sencillas, pueden salvar vidas.
“Primero hay que tener en cuenta a qué río o alberca vamos a acudir”, señala Cassandra Herrera, instructora en el área de Prevención de Cruz Roja Monterrey.
“Es importante saber, por ejemplo, si ha llovido en días anteriores o está lloviendo en alguna otra zona aledaña, pues en el caso de un río, puede darse que una creciente, que ésta suba muy rápido y que la gente no pueda salir a tiempo”.
Este tipo de sucesos han ocurrido en el Río La Silla, en Guadalupe y en el Río Ramos, en Allende.
Gilberto Alonso Almaguer, director de Protección Civil de San Pedro, destaca la importancia de revisar el reglamento del lugar a acudir, en especial con aspectos como profundidad del cuerpo de agua y si los clavados están permitidos o no.
“En la mayoría tienen prohibido los clavados, ya que se han suscitado accidentes”.
Si se planea acudir a una alberca fuera de casa, también hay que investigar si cuentan con salvavidas.
CON CHALECO Y SUPERVISIÓN
Los ahogamientos infantiles ocurren principalmente por la falta de supervisión en el agua o distracciones breves. Suele pensarse que estos incidentes causan ruido o provocan salpicaduras, pero es justo lo contrario.
Además, los niños pequeños pueden ahogarse en pocos centímetros de agua en cuestión de segundos.
“Lo primordial es supervisar a los niños y niñas en todo momento”, destaca Almaguer. “Un segundo de distracción puede hacer la diferencia para que una persona pueda sufrir el ahogamiento”.
Que las niñas y los niños sepan nadar es una herramienta de prevención poderosa, pero no es suficiente. Un susto, golpe, calambre o el cansancio pueden ganarle a la técnica aprendida.
Las albercas con desnivel también pueden ser riesgosas; un descuido puede llevar al menor a la parte honda.
“También se recomienda usar (bañadores de) colores fosforescentes, como naranjas y amarillos”, destaca Almaguer. “Muchas veces en ese segundo el niño se puede sumergir, y sin un color así no lo veremos en el fondo y lo perderemos de vista”.
La recomendación popular advierte el riesgo de ahogamiento en caso de nadar luego de comer y, aunque esto no tiene base científica, los expertos sugieren esperar entre 30 y 60 minutos para evitar pesadez, reflujo o náuseas.
Se recomienda que todos los niños utilicen chaleco salvavidas, aunque sepan nadar.
“Muchas veces no lo tomamos en consideración porque la alberca es muy bajita”, indica la instructora Herrera. “El que sepa nadar no te va a exentar de que pueda ocurrir algún accidente”.
Los flotadores inflables, llantas e colchonetas gigantes no se recomiendan, pues pueden desinflarse o darse vuelta.
Entre los accidentes más comunes que recibe Protección Civil son los golpes por caídas, indica Almaguer, por lo que no se recomienda correr alrededor de la piscina.
AL INSTANTE
En caso de algún golpe o caída, lo inicial es revisar a la persona y llamar a emergencias en caso de señales de riesgo.
“Puede ser que esté corriendo en la alberca, se cae y se pega en la cabeza”, ejemplifica Herrera, “y de repente empieza con somnolencia, visión borrosa, más cansancio o hasta pierde el estado de conciencia”.
Si una persona se está ahogando y es posible sacarla sin poner en riesgo la propia vida, hay que hacerlo al instante, pues el tiempo límite crítico para rescatar a alguien en esta situación es de 3 a 4 minutos.
Después, puede haber daños cerebrales irreversibles o muerte.
Al retirar a la persona del agua, hay que verificar si tiene pulso y está respirando; en caso de que no, hay que llamar al número de emergencias de inmediato y pedir ayuda para iniciar la maniobra de reanimación cardiopulmonar (RCP).
“Si nosotros tenemos la capacitación en primeros auxilios, podemos iniciar con la maniobra RCP”, dice Herrera, “pero si no, llamar al 911 para que ellos manden a la unidad y por teléfono nos vayan dando las indicaciones”.
El rescatista Almaguer resalta que todo intento de rescate debe hacerse desde fuera del cuerpo de agua, a través del lanzamiento de un chaleco o cuerda para ayudarle a salir, sobre todo en espacios con corrientes de agua.
“Una persona se está ahogando, entra otra a tratar de ayudarla y aunque sabe nadar, muchas veces la desesperación de la primera sumerge a la otra, y son dos o tres personas que pueden perder la vida de esta forma”, indica.
Por eso es importante siempre llevar consigo objetos que puedan servir para el rescate.
Se recomienda tener un botiquín de primeros auxilios y poner un brazalete al niño con datos básicos como nombre completo, tipo de sangre, enfermedades, alergias, medicamentos y teléfonos de los padres.
En las vacaciones en la playa, los especialistas recomiendan buscar una zona con salvavidas y estar atento a las publicaciones sobre la calidad del agua, las corrientes de resaca y las rompientes en la costa, que pueden hacer que sea inseguro nadar y jugar en el agua.
Antes de elegir la zona en la arena donde estará la familia es importantes buscar restos que podrían haber sido arrastrados, como palos afilados, vidrios o incluso medusas.
Como en las albercas y los ríos, los niños deben estar siempre bajo la vigilancia directa de un adulto, manteniéndolos a una distancia donde se les pueda sujetar de inmediato. No hay que delegar esta responsabilidad en menores más grandes.
Recuerda tener siempre los números de emergencia a la mano.
Mirada vigilante
Los adultos encargados de cuidar a los niños en una piscina, río o playa deben:
– Mantener la atención centrada en los niños en todo momento.
– Guardar el teléfono y evitar distracciones.
– No estar bajo los efectos de alcohol o drogas.
– Estar preparados para actuar rápidamente si es necesario.
– Supervisar si hay socorristas presentes.
– Turnarse para tomar descansos.
También protege tu piel
– Recuerda que el protector solar debe volverse a aplicar en la piel expuesta al menos cada dos o tres horas para que siga teniendo efecto.
– Los protectores solares pueden perder eficacia con el sudor, el agua o el secado con una toalla, así que podría tener que volver a aplicárselo más a menudo.
– Elige un producto con un FPS 30 como mínimo. Para personas con manchas, antecedentes de cáncer de piel, enfermedades fotosensibles o procedimientos dermatológicos recientes es preferible un FPS 50 o 50+.