¡AQUÍ NO PASA NADA!

Pedro Peñaloza
“Podemos evadir la realidad, pero no podemos
evadir las consecuencias de evadir la realidad”.
Ayn Rand
Tenemos un gobierno que navega en las nubes. Flota entre fragancias y transita por caminos poblados de flores. Se respira un ambiente de paz y tranquilidad. La población goza de todos los servicios. Los semblantes dibujan solo felicidad.
La comunicación monocorde que se emite desde Palacio es formidable, logra cautivar a ciudadanos sedientos de mensajes motivadores. El estilo de la Presidenta es fascinante, atrapa la atención con cada idea, son lecciones de vida. Su gran coherencia tranquiliza e inyecta ecuanimidad.
La repartición masiva de dinero público es una gran labor que enriquece el espíritu, aunque no se combatan los problemas estructurales de un sistema excluyente. Los marginados estiran la mano con gran convicción patriótica y agradecimiento a los próceres del gobierno, que únicamente les piden dos acciones: asistir a los actos de apoyo del oficialismo y votar por el logo que les indiquen. Pequeños favores.
La economía no crece, pero los mexicanos tienen el privilegio de observar los aparadores, endeudarse y vivir al ritmo capitalista. No importa que el PIB se congele, existe calor humano y capacidad de resignación. En la conciencia de los desposeídos mexicanos priva la dignidad de Pepe el Toro, el valor de los Tres huastecos y la Malinche. Los gobernantes lo saben y por eso llenan de conciertos el Zócalo capitalino con artistas que provocan alaridos y exclamaciones sin límites. Con ese noble corazón que caracteriza a la Presidenta y a los suyos sacrificó su agenda para posar en el balcón presidencial con un puñado de jóvenes coreanos y con ello complacer a la muchachada que se arremolinaba a sus pies.
Es la derecha que domina todos los medios, radio, televisión, redes sociales y agencias internacionales quienes buscan descarrilar el tren de la transformación. Los nexos del narco con cuadros morenistas son calumnias, son inventos de emisarios de “intereses inconfesables”, diría Díaz Ordaz. ¿Qué decir de los jueces y ministros paridos por acordeones y simulaciones? Son la síntesis de la probidad y la justicia prístina e intachable.
Tampoco afecta a la tranquilidad nacional ni al bienestar que hoy gozan todos los mexicanos que un Gobernador sea narcotraficante y que dos de sus cómplices se hayan entregado a los Estados Unidos. Moya es un patriota, miembro distinguido de la 4T y los que huyeron son unos traidores.
Frente a los ataques al “movimiento transformador” cantemos el himno nacional, enarbolemos la bandera, acusemos a Hernán Cortés y García Luna por todas las desgracias y gocemos del elitista mundial de futbol. Faltaba más.