¡AY QUÉ BONITO ES VOLAR!, DE VERACRUZ AL ÁRTICO

Artistas veracruzanos rindieron una ofrenda cultural en el Círculo Polar Ártico con el propósito de pedir hermandad y perdón, abrir el diálogo y reflexionar sobre los efectos del cambio climático y de las políticas que deshumanizan a las sociedades. La propuesta artística llevó por nombre: “¡Ay qué bonito es volar! / Oh, How Beautiful it is to Fly”.

La iniciativa fue creada por Indra Arriaga Delgado, artista, escritora, cineasta e investigadora originaria de Xalapa, Veracruz, quien actualmente reside en Alaska. Su trabajo ha sido reconocido a nivel nacional e internacional y recientemente concluyó una residencia artística en The Arctic Circle Artist Residency, además de recibir un nuevo apoyo de la Fundación Rasmuson para su próximo libro: ¡Ay qué bonito es volar! Anatomía de una ofrenda.

A esta ofrenda se sumaron destacados talentos veracruzanos como el músico folclorista Marco Antonio Jácome, reconocido por su ejecución virtuosa del arpa y su dominio de diversos instrumentos como la jarana jarocha la guitarra el bajo y la percusión, actualmente es integrante del grupo Recoveco. El educador y músico Folclorista especializado en la ejecución de la jarana jarocha y la guitarra de son, José Alberto Flores Vera, integrante del grupo de Son Jarocho Experimental y de Fusión Recoveco; el joven Emiliano Gutiérrez Montes, cursa actualmente el tercer semestre de la licenciatura en música con especialidad en guitarra clásica en la Universidad Veracruzana una de las instituciones artísticas más reconocidas del país y la cantante coatepecana Marisol Montes Delgado, quienes llevaron al Ártico el son jarocho, la música tradicional y la fuerza cultural de Veracruz.

El evento se realizó el 8 de enero de 2026 en el auditorio del Museo de Anchorage, Alaska, con un programa que incluyó la interpretación de La Bruja, la proyección del video ¡Ay qué bonito es volar! Anatomía de una ofrenda y las presentaciones musicales que contagiaron al público, el cual respondió con aplausos y peticiones de más interpretaciones.

Con esta ofrenda artística, Veracruz y México dejaron huella en el Ártico, fortaleciendo lazos de hermandad y demostrando el poder del arte como puente entre culturas y territorios.