BACHEO DE EXPORTACIÓN… PERO DE DINERO
El Regional Coatepec 15 de agosto de 2025
BACHEO DE EXPORTACIÓN… PERO DE DINERO
En Veracruz, hasta
los baches se atienden con outsourcing. Después de seis años de olvido
carretero cortesía del ex Cuitláhuac García, hoy la gobernadora Rocío Nahle
anuncia, con sonrisa y tijeras listas para cortar listones, su flamante
Programa de Bacheo Carretero. Muuuuchos millones de pesos para tapar huecos… en
el pavimento. Porque los huecos en la economía local, esos, siguen ahí.
El detalle —porque
siempre hay un detalle— es que la operación rescate se está convirtiendo en
operación mudanza: 90% de las obras están en manos de empresas foráneas,
principalmente de Tabasco. Sí, ese estado que casualmente es la tierra de
origen de varios amigos del régimen. Los camiones llegan rotulados con “Dos
Bocas” y “Tren Maya” como si fueran trofeos de guerra. Y mientras, en casa,
ocho de cada diez empresas constructoras veracruzanas están paradas, esperando
a que alguien les tire, aunque sea, una banqueta para reparar.
Lo dice Marco Salas
Contreras, presidente de la Sociedad Mexicana de Industriales y Transformadores
de la Construcción. De las trece obras relevantes en curso, solo una o dos son
de firmas locales. Las demás se van a Tamaulipas, Hidalgo, Ciudad de México… y,
claro, Tabasco. ¿Falta de capacidad técnica? No. Falta de “amistades útiles” y
de condiciones mínimas para competir, empezando por algo tan básico como los
anticipos. Porque aquí las licitaciones son como las fiestas VIP: si no llegas
con todo pagado, ni entras.
Salas propone
esquemas de financiamiento o factoraje para que las empresas locales tengan
oxígeno. Pero parece que, a la hora de asignar contratos, el gobierno prefiere
que el oxígeno venga con código postal de fuera. Y luego se preguntan por qué
la economía no levanta: porque la derrama económica se está derramando… pero en
otras cuentas bancarias.
Aquí la pregunta
incómoda: si el dinero es veracruzano, ¿por qué se va a asfaltar carreteras
foráneas —porque, en el fondo, eso es lo que ocurre cuando las utilidades se
fugan—? No se trata de cerrarse ni de vetar competencia, pero sí de aplicar un principio
básico que en política parece ciencia ficción: que el beneficio quede donde se
genera el gasto.
Este no es un tema
menor. En construcción, cada peso invertido localmente multiplica empleos,
consumo y actividad económica. Cada peso que se va fuera es un hueco más en la
economía estatal. Y a este paso, vamos a tener carreteras lisas, pero bolsillos
llenos… en Villahermosa.
La gobernadora aún
puede corregir el rumbo. Un diálogo real con los constructores veracruzanos no
es un favor, es una obligación moral y económica. Porque, a final de cuentas,
lo que se está pavimentando no son solo caminos, sino el modelo de cómo se
reparte el poder y la riqueza. Y si el modelo consiste en que los contratos se
queden entre cuates, los baches físicos serán lo de menos.
Estamos en agosto,
el cierre de año se acerca, y la última etapa para detonar obra pública se
escapa. Si no se actúa ya, los baches quedarán cubiertos, pero la economía
veracruzana seguirá como las calles de siempre: parchada, desigual… y llena de
huecos estratégicos.
En política, como en
carretera, no importa tanto el listón que cortes, sino a quién le diste la
obra. Y por ahora, en Veracruz, los baches están tapados… pero el hoyo en la
justicia económica es cada vez más profundo.