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Sáb, 1 ago

BATACAZOS

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Francisco Montfort Guillén

La realidad no se doblega. No al menos para las mentes calenturientas con fiebre ideológica. No para aquellas que en cada acto diario ven los fantasmas de hechos que cambiarán el mundo. Tampoco para los propagandistas del régimen que destruye el país con el entusiasmo infantil con el que se les pega a las piñatas. Lo cierto es que cada nación busca, de acuerdo con sus posibilidades, salir de los problemas que ellas mismas se crean y algunos otros que les son impuestos desde el exterior. Porque es necesario dejar en claro que la mayor parte de los problemas que impiden el desarrollo, es decir, la creación de un mercado interno con la solidez que únicamente proporcionan las fuerzas endógenas y una población mayoritariamente sana en todos los grupos de edad, surgen de las debilidades internas, incluida la formación de una clase dirigente con las capacidades intelectuales para pensar la complejidad del mundo y encontrar soluciones viables, realistas, accesibles.

Los ideólogos del neofascismo, disfrazados esta vez de “progresistas”, “nacionalistas” y “redentores” nos han estado atosigando con la amenaza que representa el horrible futuro de la llegada de la derecha al poder que, para poder asustarnos más, califican de “ultraderecha”. Pero a pesar de ridículos seminarios en provincianas universidades de provincianos argumentos sobre la “derecha amenazante” y los articulistas que le siguen el paso a las fantasías gubernamentales, lo cierto es que en cada sociedad los votantes, en donde son libres para decidir su futuro, votan de acuerdo con sus visiones e intereses y lo hacen de acuerdo con los candidatos que presentan los partidos.

Para estos agoreros del fin del mundo porque la “ultraderecha” nos gobernará (¡qué horror!) en Brasil el presidente Lula se alzó con una casi improbable victoria dejando inclusive fuera del país al impresentable Bolsonaro. Y ahora en Estados Unidos el Partido Republicano pierde sus mayorías en las dos cámaras legislativas dejan a Trump en la lista de los presidentes “patos cojos” según los dichos norteamericanos. En ambos países, los más grandes del continente americano, los representantes dejaron de tener el apoyo mayoritario de los votantes, aunque ciertamente los casos entre Estados Unidos y Brasil son extremadamente opuestos. En Sudamérica se jugaba todos los puestos de elección y los partidarios de Lula lograron rescatar su triunfo después de haber perdido las dos cámaras y la mayor parte de las gubernaturas de los grandes estados. En los vecinos del norte la presidencia no estaba en juego. Así que Trump, aunque reduce su poder, sigue ejerciendo el poder ejecutivo desde el cual podrá seguir dañando el orden internacional y joder a sus vecinos, o a cualquier país que se interponga a los intereses de los Estados Unidos.

Lo más importante, en cada país, es que las instituciones para contar los votos no fueron castigadas ni sometidas a intereses dominantes de quienes gobernaban. Y así pudieron cumplir con su importante tarea: contar los votos sin hacer triquiñuelas. Los ciudadanos tienen la certeza que solo los factores políticos legales de cada nación intervinieron en la conformación de las votaciones y el reparto de los escaños y puestos de elección.

Esta certeza es lo que se ha perdido en México. El tercer batacazo corresponde a México, que después de trabajar arduamente para configurar una institución que diera confianza y certeza en el conteo de los votos y en el reparto de los triunfos de acuerdo con la legalidad establecida, ha visto hacer añicos a su instituto de elecciones, sometido a los intereses de Morena, de uno solo de los actores políticos del país. Aun cuando es muy lamentable que la corrupción de su más alta funcionaria y su equipo de trabajo provocara el gran escándalo debido a su tamaño y vulgaridad, el mayor mal radica en la pérdida de la confianza y credibilidad del Instituto Nacional Electoral entre los actores políticos de oposición y sobre todo entre los ciudadanos.

El sistema electoral mexicano ha perdido la confianza de los ciudadanos porque además el INE fue incapaz de detener la influencia del factor político novedoso en nuestro sistema: la criminalidad organizada. Esta fuerza ya está actuando por obra y gracia del partido gobernante y su influencia se dejará sentir aún más conforme avancen los tiempos electorales. Este cuarto batacazo de realidad se une al comportamiento de los “progresistas fascistoides” de Morena que claman al ladrón mientras se llenan los bolsillos de dinero y sus cabecitas de fantasmas ideológicos que los hacen sentir de izquierda cuando que solo representan los menguados restos del nacionalismo revolucionario del Estado mexicano configurado por el antiguo partido de la Revolución Mexicana en sus tres denominaciones.

En estas circunstancias iremos a las elecciones: con la oposición perdiendo el partido antes de empezar el juego. Hay que reconocer esta realidad para trabajar doblemente si queremos recuperar, primero, la honorabilidad del INE; segundo, la confianza en el país que ve perder inversiones, empleos e ingresos por ausencia de confianza por parte de los inversores tanto nacionales como extranjeros; tercero, la seguridad de que el crimen organizado ya no será el factótum ilegal de los triunfos de Morena. Para contribuir a estas tareas de recuperación del país, y Veracruz, la sociedad cuenta ahora con la solitaria, pero lúcida voz de SOMOS, que junto con los partidos de oposición tradicionales tendrán que vigilar el desarrollo del proceso electoral para que corra por los ejes de la legalidad y la legitimidad. Tremendo batacazo contra la decadencia de los “progresistas/populistas” si lo consiguen.

francisco.montfort@gmail.com

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