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BRECHA ELÉCTRICA: AMENAZA PARA LA INVERSIÓN

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Ciudad de México 5 agosto 2026.- La brecha que existe entre la demanda de energía eléctrica y la capacidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) puede convertirse en un cuello de botella para la inversión en México, señala un análisis de Banamex.

 México enfrenta una brecha creciente entre la demanda de electricidad y la capacidad efectiva del sistema para abastecerla de forma confiable, señala el documento elaborado por el área de Estudios Económicos de la institución financiera.

 “La demanda crece por encima de la economía, tiene un sesgo industrial y seguirá presionando un sistema donde la capacidad instalada, la red y la oferta efectiva avanzan con menor holgura.

 “La brecha eléctrica en México es una restricción potencial para la inversión productiva”, señalan los analistas Magdaleno Mendoza y Jesús Márquez en el reporte.

 Para cerrar esta brecha, agregan, se requerirá de una inversión en generación, transmisión, distribución, almacenamiento, integración de renovables y reducción de pérdidas.

 Sin embargo, advierte, persisten riesgos que pueden condicionar la velocidad de la inversión, como la dominancia de la CFE, la discrecionalidad en permisos, la dependencia del presupuesto federal y los cambios regulatorios.

 “La velocidad de ajuste dependerá no solo del apetito de capital, sino de la capacidad institucional para traducir la planeación vinculante en permisos, interconexiones, reglas claras y ejecución oportuna.

 “En ese sentido, el sector eléctrico será un determinante central para evaluar cuánto nearshoring y nueva inversión manufacturera puede absorber México en los próximos años”, exponen los analistas.

 Entre estos riesgos destaca la rectoría dominante y prevalencia de CFE, la planeación vinculante, la discrecionalidad en permisos, los cambios regulatorios frecuentes, la concentración institucional, la implementación incompleta de regulación secundaria, la dependencia del presupuesto federal, las tarifas eléctricas subsidiadas y el riesgo de renegociación contractual.

 Esta arquitectura puede dar orden al sector si se traduce en reglas claras y ejecución oportuna, pero también puede limitar la velocidad de inversión si los permisos, estudios de interconexión y obras de refuerzo se vuelven cuellos de botella, añade.

 El documento explica que de 2010 a 2024, el consumo de electricidad creció a una tasa promedio de 3.1 por ciento, mientras que la economía avanzó sólo 1.7 por ciento.

 Sin embargo, el Gobierno prevé que el consumo crecerá a una tasa media anual de casi 2.5 por ciento en los próximos 15 años, lo que ampliará la presión del SEN donde la capacidad instalada avanza con menor holgura, persisten pérdidas elevadas y la red requiere modernización.

 El consumo se ubicaría en 417 mil 266 y 521 mil 108 gigawatts-hora en 2030 y 2039, respectivamente, lo que significará un crecimiento acumulado de 16 y 44.8 por ciento, en ese orden.

 “Además de consumir mayor electricidad, la demanda máxima crecería todavía más rápido de 55 mil 528 megawatt-hora por hora (MWh/h) en 2024 a 83 mil 643 MWh/h en 2039, con una tasa media anual de 2.8 por ciento. Esta brecha tendrá que financiarse”, añade.

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