CAPSULAS DE AUGUSTO MONTERROSO

René Sánchez García
Me encontré hace unos días con un libro fabuloso, donde el escritor hondureño de nacimiento (1921) y guatemalteco por adopción, recopila algunas pequeñas joyas ya publicadas con anterioridad y que ahora las presenta reunidas en un libro que titula Movimiento Perpetuo (Barcelona, Ed. Mediasat, 2001, 121 p.), llenas de cápsulas que tienen que ver “con la cultura de cotidianidad y el heterogéneo sentir de su tiempo”, con ese estilo y sabor llenas de ironía y humor, que le caracterizó en su vida personal y como escritor.
El libro al que me refiero contiene 32 bellísimas reflexiones cortas a manera de movimiento perpetuo, donde él “demuestra ser un maestro en las distancias cortas, con las que juega y reflexiona a un tiempo”. De ellas me he permito seleccionar para ustedes mis lectores, las siguientes:
El mundo: “Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el mundo es perfecto, pero confuso.
Te conozco, mascarita: El humor y la timidez generalmente se dan juntos. Tú no eres una excepción. El humor es una máscara y la timidez otra. No dejes que te quiten las dos al mismo tiempo.
Fecundidad: Hoy me siento bien, un Balzac: estoy terminando esta línea.
Humorismo: El humorismo es el realismo llevado a sus últimas consecuencias. Excepto mucha literatura humorística, todo lo que hace el hombre es risible o humorístico. En las guerras deja de serlo porque durante éstas el hombre deja de serlo. Dijo Eduardo Torres: “El hombre no se conforma con ser el animal más estúpido de la Creación: encima se permite el lujo de ser el único ridículo”.
A lo mejor sí: Pero lo poco que pudiera haber tenido de escritor lo he venido perdiendo a medida que mi situación económica se ha vuelto demasiado buena y que mis relaciones sociales aumentan en tal forma que no puedo escribir nada sin ofender a alguno de mis conocidos, o adular sin quererlo a mis protectores y mecenas, que son las más.
La brevedad: Lo cierto es que el escritor de brevedades nada anhela más en el mundo que escribir interminablemente largos textos, largos textos en que la imaginación no tenga que trabajar, en que hechos, cosas, animales y hombres se crucen, se busquen o se huyan, vivan y convivan, se amen o derramen libremente su sangre sin sujeción al punto y coma, al punto. A ese punto que en este instante me ha sido impuesto por algo más fuerte que yo, que respeto y que odio.
Movimiento perpetuo: La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo.
La vida en común: Alguien que a toda hora se queja con amargura de tener que soportar su cruz (esposo, esposa, padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía, hermano, hermana, hijo, hija, padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, suegro, suegra, yerno, nuera) es a la vez la cruz del otro que amargamente se queja de tener que sobrellevar a toda hora la cruz (nuera, yerno, suegra, suegro, hijastra, hijastro, madrastra, padrastro, hija, hijo, hermana, hermano, tía, tío, abuela, abuelo, madre, padre, esposa, esposo) que le ha tocado cargar en esta vida, y así, de cada quien según su capacidad y a cada quien según sus necesidades”.
Recordemos que, a Augusto Monterroso, escritor latinoamericano contemporáneo se le consideró siempre como el gran maestro del microrelato, la minificción y de la escritura breve. Falleció en la Ciudad de México en el año de 2003.