CHELITO Y EL LEGADO DEL COLEGIO MÉXICO

El Regional conversó con la querida Mtra. María del Consuelo Ramírez Soto, mejor conocida como la Mtra. Chelito, quien desde su hogar compartió recuerdos de su vida, su cercana amistad con el Padre Martín del Campo y el nacimiento del Colegio México de Coatepec, institución a la que dedicó su vocación y su corazón.
Gracias a su talento y entrega, el Colegio México se volvió referente estatal y nacional por sus inolvidables cuentos de fin de curso, -aproximadamente 35-, la mayoría escritos por ella misma con el propósito de dejar enseñanzas. Obras como: El Gigante Egoísta, El Puente de la Esperanza, El Collar Mágico de las Perlas Negras, La Llave de la Felicidad y El Dragón Rosa, entre otros, llenaron primero el salón anexo a la iglesia de Fátima, después las presentaciones en las instalaciones del Colegio, llegando finalmente al Teatro del Estado ante un público que agotaba funciones.
También creó la Estudiantina del Colegio, con la que grabó ocho discos y se presentó en foros y medios nacionales como el noticiero de Jacobo Zabludovsky, Raúl Velasco, Jorge Saldaña y Canal 4 Mas ahora RTV, entre otros. A esto se sumaron triunfos en declamación, poesía, pintura, aprovechamiento, rama navideña y concursos académicos, incluso a nivel nacional.
Infancia y formación
La Mtra. Chelito creció al lado de sus abuelos en un hogar profundamente católico, donde desde niña descubrió su gusto por la poesía. Estudió en escuela para señoritas con un alto nivel académico, después en el Colegio Motolinia de Xalapa, a los 15 años ya era contadora secretaria, aunque decidió continuar su formación en la Normal Veracruzana. “En el primer año me eligieron reina de la escuela. Ya entonces era novia de Pepe Gómez; mi destino estaba ligado a Coatepec”, recuerda con emoción.
Al concluir sus estudios, se casa en 1960 y llega a vivir a Coatepec.
El encuentro con el Padre Martín del Campo
Fiel asistente a misa dominical en San Jerónimo, retomó trato con el Padre Martín del Campo, a quien ya conocía. Con él fundó el primer Movimiento Familiar Cristiano en Coatepec. Tiempo después, él la invitó a crear una escuela para niños de escasos recursos: así nació la idea del Colegio México.
Nacimiento del Colegio México
Aunque primero se pensó construirlo en los Carriles, -incluso se colocó la primera piedra-, el proyecto comenzó en una pequeña casa prestada por el Sr. Antonio Melo, en la 2ª calle de Cuauhtémoc en –donde actualmente está Onofre- en el centro. Ella impartía primero y segundo año. Con el tiempo, la escuela añadió grados y se fue consolidando.
La intención original era que fuera gratuita, pero los gastos obligaron a implementar cuotas mínimas. Su calidad y prestigio hizo que muchas familias desearan inscribir a sus hijos, logrando así la permanencia del colegio.
Más adelante, la casona de Rafael Sánchez, fue puesta en venta y con el préstamo que les hizo don Roberto H. Domínguez, al Padre Martín, a la Mtra. Chelito y los integrantes del patronato se pudo adquirir la propiedad. A ellos les correspondió trabajar arduamente con ventas, kermeses, la rifa de un vocho Volkswagen y la venta de los discos de la Estudiantina, pudieron pagar la deuda, un logro que la Mtra. Chelito considera “milagroso”, porque don Roberto quería cobrarles intereses, cosa que no sucedió ya que en el pagaré no venía la especificación.
Aclara que la compra no hubiera sido posible sin la ayuda de los integrantes del patronato, amor al Colegio y a Coatepec.

Momentos difíciles y milagros
Conforme fue pasando el tiempo, se sufría por no poder pagar los gastos. Entonces la escuela estuvo a punto de ser entregada a las Madres del Colegio Rebolledo,
“Con la noticia me sentía muy triste, estaba en la escuela cuando de repente escuché que se cayó el letrero de la entrada, en ese momento me avisan que una alumna acababa de fallecer y su mamá quería que fuera a darle la bendición. Fui junto con Lola Sánchez, que era del patronato y algunos alumnos que quería irla a despedir. Cuando llegamos a su casa, muy humilde, era de piso de tierra y la vimos en el ataúd con el uniforme puesto, la mamá nos dijo de todo el amor que le tenían a la escuela. Salimos de ahí con la cabeza agachada y llegando a mi casa Lola me dijo ¿vamos a la junta? Al momento le dije que sí.
Llegaron a la reunión, dispuestas a defender, pero cual fue su sorpresa que no fue necesario ya que la comunidad lo impidió. Una madre de familia de escasos recursos ofreció veinte pesos mensuales para que siguiera abierta, lo que motivó a otros padres a comprometerse y permitió que la institución permaneciera en Coatepec, el Padre Martín, dijo pues nosotros vamos a completar, pero la escuela sigue adelante.
Años después, cuando el Padre Martín enfermó de cáncer, surgieron intentos de apropiarse de la casona a base de engaños. Tras un tenso episodio, las mentiras se desmoronaron y finalmente el colegio fue entregado a los sacerdotes del patronato de la escuela Morelos de Xalapa, asegurando su continuidad.

La Mtra. Chelito se retiró con la satisfacción de haber cumplido su misión: “El Colegio México fue lo más importante de mi vida. Dios me puso ahí para realizar mi vocación: el arte, la música, el teatro y la poesía”.
Antes de despedirse, deja votos y esperanza: que se reactive la Estudiantina y que el Colegio mantenga su espíritu de apoyo a los niños con ganas de superarse.
Este sábado 29 de noviembre, a las 6 de la tarde, la Mtra. Chelito, regresará a su querido Colegio para recibir un merecido reconocimiento organizado por los ex alumnos en el auditorioel cual dejó como legado.