Colver, asesinato a la autonomía
Colver, asesinato a la autonomía
Por Edgar Hernández*
¡Cuitláhuac
empeñado en dinamitar las instituciones!
No más de 20 meses le bastaron al gobierno
que encabeza Cuitláhuac García Jiménez, para socavar los tres poderes, dar
carta de naturalización a la corrupción
y el nepotismo, permitir que el crimen organizado sentara sus reales y, el
colmo, arrebatar la autonomía a la institución de más prestigio de la entidad,
el Colegio de Veracruz.
No hay duda que el gobierno de la 4T transita
en la entidad a un comunismo trasnochado y fuera de toda vigencia.
Está llevando a todos los rincones de la
entidad los peores lastres de un socialismo que nunca cuajó en países donde se
afianzó y sí degradó a generaciones completas de ciudadanos atrapados en la
burocracia, en las abusivas decisiones cupulares y en dinamitar las
instituciones educativas del alto prestigio.
Es el caso del Colegio de Veracruz, que de la
noche a la mañana y al amparo de un fin de semana –para que nadie se percatara-
es despojado del presupuesto, arrebatada su autonomía y colocado como reyecito
de la institución a un atarantado, Cuitláhuac García.
Y, por si fuera poco el atropello se decide
que la nueva Junta de Gobierno que habrá de regir los destinos de la
institución, tendrá un segundo de a bordo, estará encabezada por un teibolero
ungido como Secretario de Educación, Zenyazen Escobar.
Así, el gobierno de Cuitláhuac se ha ratifica como un
circo en donde los desatinos son virtudes.

Y es que, así como se determinó convertir al
legendario Hotel Xalapa –por décadas símbolo de Veracruz y su capital- en
albergue de mochileros y chairos desempleados que quieran llegar a convivir y
tronársela en sus casas de campaña instaladas en sus jardines, guardada
proporción el Colegio de Veracruz será destinado a la formación de una “Escuela
de Cuadros”, donde se preparará a los
morenos para perpetuarse en el poder.
Bien lo adelantó López Obrador en campaña
cuando advirtió que iba a mandar al “carajo las instituciones”.
El Colegio de Veracruz, símil del Colegio de
México, donde se alberga la inteligencia, la reflexión y otorga los máximos
títulos a la excelencia educativa, será en lo futuro una simple sede
propagandística de Morena.
Y
para la historia quedarán los recuerdos de que todo pasado fue mejor.
De aquel 1929 cuando se alcanzó la autonomía
universitaria producto de una larga lucha social, en donde jamás imaginamos que
aquella causa libertaria que diera lugar al “por mi raza hablará el espíritu”
transitaría a las ocurrencias y confusión ideológica de Cuitláhuac García.
A su reputado gobierno habrá de sumarse, tras
la destrucción del Colegio de Veracruz, el necio empeño de un grupo de chairos
de crear un centro de adoctrinamiento político en favor de Morena.
El Colegio de Veracruz por décadas fue una institución comparable al
Colegio de México, fundada por el eminente doctor en derecho electoral y
ciencia política, Francisco Berlín Valenzuela, creador de la primera credencial
de elector que hubo en México en el presente siglo y arquitecto del prestigio
que aun goza la institución.
El Colver, sin embargo, inicia su larga agonía
cuando el gobernador Miguel Angel Yunes Linares la ahoga financieramente.
La destrucción total, sin embargo, se
sucedería en presnte.
Lo advirtió el doctor Francisco Berlín cuando
en marzo del 2019 hizo público que “Quitar la autonomía al Colver sería un
grave error derivado del desconocimiento e ignorancia de lo que representa para
contribuir a mejorar la vida política de Veracruz y de México”.

“Como fundador de esta institución manifiesto
mi más enérgica protesta. No es posible superar nuestros problemas de formación
académica tratando de imitar a los cangrejos, que pretendiendo avanzar pierden
el rumbo por caminar siempre de lado”, denunció en su momento.
No se hizo caso.
A la basura se fue el motivo de orgullo para
el desarrollo de la ciencia política en nuestro estado.
Al olvido se fue la institución donde
acudieron los mejores exponentes mundiales a dar cátedra y más de 400
conferencias de parte de los grandes pensados y politólogos nacionales e
internacionales.
Al carajo se fue toda una generación de
veracruzanos con preparación de alto nivel no antes vista en su historia.
El propio Colegio de Veracruz advirtió antes
del atentado que “La autonomía no es un fuero especial. Es la libertad
académica para generar conocimientos sin fronteras políticas o ideológicas y
que sus autoridades, en este caso el rector, no puede ser nombrado por el
gobernador en turno”.
Sin embargo, eso le valió madre a Cuitláhuac.
Como poco le importaron los mandamientos que
rigen a la institución de que “El Colver no puede ser vulnerable a los cambios
políticos pues su función es universal para servir a toda la sociedad.
Únicamente deben estar sujetos al avance de la ciencia y la tecnología”, mismos
que hicieron posible que nueve Colegios del mismo tipo funcionen a lo largo y
ancho de la república.
Al basurero de la historia se va pues toda
una intención en favor de la cultura e investigación científica gestada en la
era de Miguel Alemán Velasco, cuando se fundó la institución con una planta
doctoral docente, alumnos rigurosamente seleccionados, y un inmueble bien
equipado e instalado en un ambiente arquitectónico espléndido.
La Junta de Gobierno del Colver en aquel
momento estuvo integrada por Miguel de la Madrid, Fernando Pérez Correa,
Fernando Serrano Magallón, Emilio Gidi, Luis Espinoza Gorozpe y Juan Maldonado
Pereda.
Hoy a casi dos décadas de la construcción del
Colegio de Veracruz es demolido por una obtusa iniciativa del ejecutivo del
estado que despoja a la institución de la autonomía.
Esa es la verdadera cara de la ignorancia. La
verdadera cara de Cuitláhuac García, la de verdugo del Colver.
Cuitláhuac le sigue echando piedras al buche
de una inconformidad social que va más allá de su habilidad de bailar salsa.
Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de
Periodismo