¿CÓMO PUEDO DARME CUENTA SI SOY VIOLENTO?

UNO MENOS
Salvador Farfán Infante
Dado que es difícil identificar la violencia porque se ha naturalizado a través de la cultura, las costumbres y la educación, es importante cuestionarse y reflexionar acerca de cómo nos relacionamos con otras personas. Al preguntarnos acerca de lo que hacemos, decimos y sentimos en nuestras relaciones con otras personas, podemos darnos cuenta de si ejercemos violencia sobre otros.
Por ejemplo: ¿Impone sus opiniones, decisiones y deseos?, ¿tiene necesidad de dominar y controlar las situaciones? ¿Es inflexible respecto a lo que deben hacer y ser hombres y mujeres? ¿Critica a un hombre que llora? ¿Considera que el varón tiene superioridad y poder sobre la mujer? ¿Ha humillado a alguien si no está de acuerdo con usted? ¿Respeta la negativa de otra persona si no desea hacer algo? ¿Ha obligado a alguien a tener relaciones sexuales? Al educar a los hijos y tratar de corregirlos, ¿qué métodos utiliza? ¿Se comporta autoritariamente, es decir, los somete a sus decisiones? ¿Les grita? ¿Les ha pegado? Si usted justifica alguno de estos cuestionamientos quiere decir que es una persona que ejerce violencia, pero puede evitar esas conductas a través del diálogo y la comunicación, negociando y estableciendo acuerdos para resolver conflictos de la vida cotidiana
sin violencia.
Algunas de las señales que perciben las personas antes de cometer un acto violento son las siguientes: hormigueo en el estómago, manos sudorosas, sensación de que la sangre se sube a la cabeza, ganas de gritar y golpear, incremento de sudoración y temperatura corporal y ganas de desaparecer. Si en un momento de ira usted identifica estas señales, se recomienda que se retire de la escena, respire profundo, procure calmarse y después entable la conversación y comience a negociar con la otra parte hasta que se sienta tranquilo, no es necesario resolver el problema es ese instante.
Fuente Violencia en la Familia. CIJ