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CONQUISTA POETA ANNE CARSON EL NOBEL

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Ciudad de México 9 octubre 2026.- Colegas celebran el Premio Nobel de Literatura otorgado a Anne Carson, autora audaz, ‘historiadora del corazón roto’.

“Y esto tiene mucho que ver con el mundo físico, con mirar las cosas, la nieve y la luz y el olor de la puerta y todo aquello que constituye a cada instante tu existencia fenoménica. Qué gran consuelo… saber que estas cosas persisten en su ser y que puedes pensar sobre ellas y hacer algo con ellas en la página”, reza la célebre postura de la poeta, ensayista y traductora, en la traducción de Jordi Doce.

En tal sentido, lo hecho por Carson (Toronto, 1950), un exquisito collage entre verso, drama y disertación, siempre desde su erudito dominio del universo grecolatino, ha resultado tan interesante que no sólo le ha granjeado una copiosa legión de lectores alrededor del mundo, sino ahora también el Premio Nobel de Literatura 2026.

La también académica que nació en Canadá y se gana la vida enseñando griego antiguo, como se lee de forma sencilla en la solapa de sus libros, recibe la máxima distinción de las letras por su “obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”, tal cual dio a conocer la Academia Sueca este jueves.

Una labor que, en varios momentos, ha germinado precisamente de las desazones de la vida. Del fin de un matrimonio, por ejemplo, vendría La belleza del marido (2001), el “ensayo narrativo en 29 tangos” que le valió ser la primera mujer en recibir el prestigioso T.S. Eliot Prize; de la muerte de su hermano Michael, con el que tuvo una relación compleja y distante, el emblemático Nox (2010), una elegía en forma de libro-objeto.

“Es una historiadora del corazón roto, una poeta del corazón roto. Hay siempre historias de amor y de decepción y de engaño en su poesía”, refirió en entrevista telefónica la poeta, ensayista y traductora Tedi López Mills, gran admiradora de la “obra fuera de serie” de Carson.

“Me despierto muy temprano, veo la noticia (del Nobel) en el New York Times, y no pegué el grito para no despertar a mis vecinos, pero sí levanté los brazos en alto. Me dio un enorme gusto”, compartió quien, en 2009, tradujera y prologara la novela en verso Autobiografía de Rojo (1998) para la editorial Cálamus, luego reeditada en la colección de poesía “El Oro de los Tigres” de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

No fue la única contenta con la noticia, pues a diferencia de lo ocurrido en años previos, al menos en redes sociales -donde se viralizó la foto de Carson con cara de sorpresa mientras se enteraba desde su casa en Islandia- pareció ser bien recibida la decisión de galardonar a una autora por muchos conocida y de calidad indiscutible, quien apenas en 2023 visitara México para recibir el Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía en Lengua Española.

“Ya estábamos acostumbrándonos a que se lo dieran a autores y autoras que nadie había leído”, expresó López Mills, calificando a la canadiense, hace tiempo una celebridad del establishment literario anglosajón, y una presencia puntual en las apuestas del Nobel, como una especie de “rockstar de la poesía”, con una inteligencia e imaginación extraordinarias.

“Nadie como Anne Carson, su escritura está hecha de profundidad y sangre, una palabra suya puede pintar un bosque o arrancarte el corazón. Está conectada con el lenguaje de lo eterno, qué motivo de celebración”, publicó la escritora Alma Delia Murillo en su cuenta de X.

En esta misma red social, la poeta María Rivera escribiría que “el Nobel ha reivindicado a la poesía, (.) a su río sosegado que conquista sus lectores poco a poco. Por lo menos este año, le ha cerrado las puertas al mercado y a autores producto del mafioso networking de agentes literarios y editoriales poderosas”.

Y mientras una figura de la talla de Joyce Carol Oates elogiaba a Carson como una filósofa y observadora de las vicisitudes de la vida con “una imaginación verdaderamente inclasificable”, Carolina Sanín diría: “Qué alegría que por fin van a leer a una escritora brillante, compleja, difícil, erudita y original, y que no escribe con autocompasión, sentimentalismo y buenazgo. No porque no haya otras como ella, sino porque ustedes no las leen”.

“Al menos por moda van a leer a Carson”, atizó la autora colombiana.

“Siento que es un acierto (darle el Nobel), y que era una voz necesaria de ser leída en estos momentos de la humanidad”, destacó a su vez, en un encuentro virtual con medios, Jeannette L. Clariond, quien ha traducido varios de los títulos de Carson para Vaso Roto, sello que encabeza.

Traer su obra al español, compartió, ha sido “una delicia” y un aprendizaje mayor; “y no me canso de darle gracias a la vida por haberla descubierto en 1999, mientras yo cursaba los seminarios de poesía norteamericana contemporánea con Harold Bloom”.

En el caso de López Mills, ella conoció el trabajo de la canadiense gracias a la poeta mexicano estadounidense Mónica de la Torre, quien le recomendó Cristal, ironía y Dios (1995); “fue el primer libro de Carson que yo leí, y a partir de ese momento me obsesioné con su obra”. Al día de hoy, continuó, todavía vuelve a ella por la gran influencia que le representa.

“Acabo de leer Float (2016) de nuevo, por esto del corazón roto, por esto de las historias de amor, esta educación sentimental tan excepcional que tiene ella en su obra, siempre, además, imbricada con la erudición filológica, con sus combinaciones que hace”, resaltó López Mills.

A lo que se refiere es al tratamiento que ha hecho de los clásicos la autora marcada en su adolescencia por una edición bilingüe de los poemas de Safo que encontró en una librería. Años después, en la Universidad de St Andrews, en Escocia, se doctoraría con una tesis sobre dicha poeta lírica griega, trabajo que fue la base de Eros (1986), su primer libro.

En Autobiografía de Rojo, por ejemplo, la Premio Princesa de Asturias de las Letras 2020 reimagina el mito de Hércules y el gigante Gerión como una historia de amor entre ambos; en el monólogo teatral Norma Jeane Baker de Troya (2019), por otra parte, relaciona a Helena con Marilyn Monroe para examinar la belleza femenina como objeto de deseo y conflicto.

“Las referencias a la literatura grecolatina son constantes, aunque no necesariamente respetuosas: (.) Catulo, por ejemplo, es sumergido en el hoy, ácido e incomprensible; Safo es comparada con Catherine Deneuve, y Tucídides y Virginia Woolf conversan en un plató de televisión sobre la guerra del Peloponeso”, escribió en 2008 el poeta, crítico y traductor Eduardo Moga.

“A veces uno puede decir -he oído, he leído esas críticas- que se pasa de lista; pero con todo lo que ella sabe y con lo que es capaz de hacer con lo que sabe, creo que tiene derecho a extralimitarse”, ponderó López Mills, cuyo libro Muerte en la rúa Augusta (2009) es, en cierta manera, un homenaje a Autobiografía de Rojo.

Ese diálogo de Carson con los clásicos, a decir de L. Clariond, siempre ha sido muy fresco; “se vale de ellos para todo en su vida: Para entender el amor, el dolor.”, remarcó la editora de Vaso Roto, sello que ha publicado más de una decena de libros de la escritora que sucede en el palmarés al húngaro László Krasznahorkai, y acaba de firmar los derechos para lanzar dos más.

Uno será, indicó la editora, sobre colonialismo, y el otro sobre la experiencia de la canadiense con el Parkinson, enfermedad que la ha confrontado con su letra manuscrita, ahora ajena e ilegible, y la amenaza del colapso cognitivo. A raíz de esto fue que comenzó a asistir a clases de box tres veces por semana.

La tercera persona de Canadá en ganar el Nobel de Literatura, detrás de Saul Bellow (1976) y Alice Munro (2013), dijo estar “escuchando el viento” cuando la contactaron este día. Y en una de las primeras entrevistas que concediera ya como laureada, donde tanteaba la posibilidad de regalar la dote de 12 millones de coronas suecas -cerca de 1.21 millones de dólares- del premio a una amistad que necesita una casa o a Médicos sin Fronteras, no ocultaba sus ganas de salir a caminar al bosque.

Para no tener que contestar el teléfono, enunció. Y quizás también porque ahí, afuera en el mundo físico, está todo aquello que le ha permitido hacer de la vida algo interesante a pesar de los corazones rotos.

Una voz laureada

Anne Carson, de 76 años, autora de una veintena de libros de poesía y ensayo, ha cosechado diversos reconocimientos internacionales, por obras determinadas o trayectoria, entre ellos:

1996 / Premio Lannan de Poesía.

1997 / Premio Pushcart.

2001 / Griffin Poetry Prize por Hombres en sus horas libres.

2001 / Premio T. S. Eliot por La belleza del marido.

2010 / PEN Award.

2012 / Folio Prize por Red Doc.

2014 / Griffin Poetry Prize por Red Doc.

2019 / Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía.

2020 / Premio Princesa de Asturias de las Letras.

2026 / Premio Nobel de Literatura.

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