CONVIERTEN LOS MESONEROS SU SHOW EN UNA FIESTA TOTAL

Agencia Reforma
Ciudad de México 10 abril 2026.- Mientras Los Mesoneros querían narrar su historia en Abbey Road y en Liverpool y su sorpresa al conocer a Paul McCartney, sus seguidores deseaban escucharlos cantar, tocar y seducir con su carisma personal, sin tanta palabrería.
Con el recital ESO que Nos Trajo a Abbey Road en el Lunario, la tercia venezolana, que mezcla rock con ritmos latinos, comprobó que su estilo ha registrado un ascenso meteórico, cuando sus fans se dedicaron a corear cada una de sus canciones, a exigir que “se quitaran la ropa” y a “romancear” colectivamente.
En el segundo de sus dos shows, Luis Jiménez, vocalista y guitarrista; Juan Sucre, guitarrista, y Carlos Sardi, tecladista, lograron un sold out que conmovió a los músicos y a su equipo de producción y lo justificaron con un show para bailar y cantar.
“Nos la pasamos chido, como dicen ustedes, en este viaje, que no podía haber sido mejor. Íbamos a una fiesta de despedida de soltero y terminamos con ideas de música y una grabación.
“Una persona conocía a otra persona, fuimos a Abbey Road y queríamos verlo desde afuera, pero luego pudimos verlo por dentro y fue algo sensacional, pero…”, y en el “pero” empezó la primera interrupción para Luis, como en la mayoría de lo que contó cada uno.
“¡Que se encuere, que se encuere!”, le gritaron una y veinte veces a Luis, quien primero, un poco sonrojado, dijo que no, pero luego hasta se desabotonó la camisa tras haberse deshecho de la corbata.
“Te lo Advertí”, “Memoria Muscular”, “Solo” y “Exprópiese” figuraron en su lista de canciones para el concierto, donde los jóvenes que fueron a escucharlos no pararon de “cachondearlos” con cada frase que soltaban o con cada letra que tarareaban.
“Nosotros nos hemos llevado siempre muy bien, y estas pedas de Abbey Road son emblemáticas; en esas noches de Airbnb todo pasaba…”, dijo Juan, y fue interrumpido con el “que se encuere, que se encuere”.
Los tres intentaron seguir, pero en un momento dado, Luis contó que algunas bebidas que tomaron le resultaron cachondas y afrodisíacas, y aquello se puso más intenso.
“¡Beso de tres, beso de tres!”, gritaban, y el vocalista contó que alguna vez se dio un “piquito” con Juan, y ni tardo ni perezoso se dio otro con él, muy “light”. Pero luego pidieron que ya se hiciera algo entre los tres.
“¡Beso de tres y todos a la horchata!”, le gritó un fan, desde atrás, y los músicos solo se rieron. Luis contestó con un “el beso está bien, así, el beso”.
Casi dos horas de concierto, con más éxitos del grupo, tuvieron un momento compensatorio cuando el cantante mencionó a su compañero de su grupo alterno, Lagos, que estaba entre la audiencia. Lo invitó a subir y pidieron que entonaran “Mónaco”. Así lo hicieron, con un fragmento acústico.
El instante en que pocos guardaron silencio, muy emotivo para los músicos, fue cuando Luis cantó “Tonada de Luna Llena”, que muchos conocen como “Luna Llena, Menguante”, que es un clásico de Simón Díaz también versionado por Natalia Lafourcade.