PERSONAJES COATEPEC
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Por Rafael Rojas Colorado

Hace unos días se le rindieron honores a la memoria de Enrique Gregorio Zoza, quien heredó un legado cultural a su pueblo natal, es decir Coatepec. Se ha intentado persuadir a algunas administraciones pasadas respecto a que, en Coatepec, hace falta crear una medalla para reconocer el mérito de las personas sobresalientes en cualquier disciplina, incluso hasta un ciudadano común la puede recibir, simplemente, por ser de conducta ejemplar en la vida cotidiana. Lamentablemente se carece de una honorable medalla, simplemente no la hay.

Se les ha erigido bustos y muchos honores a personas que no se duda de su capacidad intelectual y otros méritos notorios, pero nada que los involucre por Coatepec que no sea más que vivir hasta el último día de su existencia, nada más eso. Mientras que se mantienen el olvido a ciudadanos que algo hicieron por este pueblo desde su cimentación en suelo actual, pero cierta ingratitud los va borrando de la historia del poblado.

Tenemos al sacerdote e historiador, Antonio Mateo Rebolledo, quien registró lo que sucedía en su tiempo y, gracias a esos apuntes, hoy todo mundo que desea conocer el pasado de Coatepec, tiene que recurrir a esas huellas literarias para darlas a conocer a las nuevas generaciones. Su hermano teniente coronel de la milicia local, pero que se involucró en las guerrillas de Veracruz y a nivel nacional, siendo un genio de gran talento en las estrategias, hay mucho de que hablar de este personaje de gran valor, incluso existe un ejemplar inspirado por Gregorio Jácome Moreno, acerca de la vida de este personaje en mención.

Otra de las personas que pueden concursar para dar forma a la medalla lo es María Enriqueta Camarillo y Roa, mujer que desafió su propio destino para inspirar una obra intelectual. Enrique Gregorio Zoza, es otro de los candidatos, en mi libro Unidad Deportiva, en la sección que recreo a Coatepec, respetosamente lo llamo, Miguel Ángel coatepecano por sus huellas artísticas. Hay otros más; porqué también se tienen trovadores y artistas locales de la época del romanticismo que, al menos, una placa la merecen.

Ojalá y se tome en cuenta esta propuesta, porque quienes se esfuerzan en el estudio, el deporte, la política, el trabajo intelectual y el trabajo cotidiano entre otras actividades merecen ser reconocidos, de verdad, con una medalla que sea alusiva a lo sublime del alma del personaje que se elija.

rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx