CUITLÁHUAC, ¿DÓNDE ESTÁ VIRIDIANA?

CUITLÁHUAC, ¿DÓNDE ESTÁ VIRIDIANA?
Línea
Caliente
Por Edgar Hernández*
La ciudadanía está molesta, hay
irritación, enojo.
A la
demanda familiar de ayuda se suma la exigencia de justicia, poner un alto a la
escalada feminicida y que el gobierno de Cuitláhuac García deje de estar
inventando culpables.
Hoy, la gota que derrama el vaso
se llama Viridiana.
La
torpeza del gobernador de reconocer públicamente que Viridiana Moreno Vázquez
“No está desaparecida, sino resguardada” no esconde más que ineptitud.
Por ello Veracruz está en segundo
lugar en feminicidios.
Esa
es la explicación del por qué la permisividad hacia los grupos delictivos, la
impunidad del crimen organizado y la tolerancia a sectas satánicas puestas al
descubierto en el corredor Xalapa-Emiliano Zapata-Cardel-Veracruz.
Lo
de Viridiana esconde además de la estúpida declaración de Cuitláhuac –quien
ayer pretendió acusar al periodista Luis Sigüenza de distorsionar y sacar de
contexto su declaración- una red de prostitución que se extiende al amparo de
las autoridades.
Lo
cierto es que Viridiana desapareció sin dejar rastro cuando acudió el pasado
miércoles a una cita laboral.
Lo
real es que partir de entonces se han sucedido marchas, bloqueos y esperanzas
truncadas de familiares y amigos confiados en el dicho de Cuitláhuac de que
Viridiana estaba “bajo resguardo”.
Por respuesta, un
comunicado del Gobierno del Estado de Veracruz, señaló ayer a los medios de
comunicación como responsables de tergiversar las cosas y confirmaba lo que
tanto se temía, que la joven “no estaba siendo resguardada por ninguna
dependencia gubernamental”.
Fácil, muy fácil se le
hizo limpiar su suciedad en los periodistas.
Le valió madre lo que
desde un principio sabía, que sus palabras estaban grabadas en video. “Ya lo
atendí, no está desaparecida, la tenemos resguardada, es un asunto que no se
puede decir públicamente”, fueron sus palabras.
“Un medio (periodístico) de allá (sic)
lamentablemente tergiversa y hace que corran otras versiones”, corrigió ayer el
gobernador para justificar su metida de pata.
Hoy, el pequeño Josué de 10 años, no sabe que su madre, Viridiana
está desaparecida.
“El pequeño piensa que ella está en su nuevo trabajo en el “Hotel
Bienvenido” de Cardel y desea con todas sus fuerzas que le estén dando una
cama cómoda para que ella descanse bien estos días en que no ha podido verla”,
dice la atribulada madre sin poder contener el dolor ni el llanto,
“Su entrevista era a las 17:00 horas del pasado
miércoles por lo que salió media hora antes en su motoneta hacia allá para
llegar a tiempo, pero no se supo nada más. Su esposo Javier al ver que no
regresaba a casa se puso a buscarla; habló a hospitales, a tránsito y llegó
hasta la Fiscalía”.
La desconsolada madre de 55 años recuerda que justo
antes de la entrevista de trabajo que tenía su hija se hicieron una videollamada, como todos los
días; Viri le contó a ella y a su hermana, que vive muy cerca de la casa
de Aurora en Tlaltetela, y de lo
contenta que estaba por haber encontrado trabajo.
“Nos contó que había
encontrado ese trabajo, que le había gustado porque era accesible a sus horarios
y que había escogido el de 8:00 a 3:00 de la tarde porque dice ´llevo a mi hijo
a la escuela, lo dejo y después mi suegro lo va a recoger y yo paso por él
cuando salga´ porque el trabajo era de recepcionista”.
Viridiana es ama de casa, anteriormente trabajó en
una inmobiliaria, pero eso se terminó y recientemente vendía hielitos para
tener un ingreso más.
Afuera de su casa en la colonia Vicente López de
Cardel, aún se observa una colorida cartulina donde anuncia sus “Hielitos
Gourmet” de Bubulubu, Carlos V, Óreo, Nutella, Vainilla, Mazapán y Mango/Chamoy,
los mismos que los domingos llevaba a vender a los juegos de futbol con los
niños a los que entrena su esposo.
Ayer en Plaza Lerdo los gritos de la madre fueron
desgarradores:
“Mi hija sigue
desaparecida ¡No sé qué hacer!.. Ya cuántos días lleva. Mi hija no está
resguardada, mi hija está desaparecida. Ahorita se sumó mucha gente y
seguimos en búsqueda de mi hija, queremos que mi hija aparezca… ¡Ayúdenos,
señor gobernador!”.
Mientras en Palacio de
gobierno, el mismo que ocupó Ruíz Cortines, el Cuícaras está escondido bajo el
escritorio esperando pase ese ruido ensordecedor que lo mata.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo