Cuitláhuac, en el lugar 30 de 32, entre los peores
Cuitláhuac, en el lugar 30 de 32, entre los peores

Por Edgar Hernández*
“¡A mi
denme por muerto!”, Ahued
Estar
en el último lugar ha de ser tan difícil como llegar al primer lugar.
Nada
fácil ha de ser conservar el liderato de ser el peor particularmente porque la
competencia es fuerte ya que los más son los ineptos y mediocres que los
honestos y eficientes.
Sin
embargo, no puede dejar de reconocerse el empeño de un atarantado por no cejar
en su empeño desde que llegó al poder, hace 24 meses, en ser uno de los peores
gobernadores que ha tenido la república y el peor que ha tenido Veracruz en su
historia.

No
se sabe cuando se escriba la historia de Cuitláhuac García Jiménez ni en qué termine,
pero va a estar muy cabrón que trascienda de buena manera con esas prendas malolientes
que ha dejado a su paso.
Complicado
pues, compararlo entre los peores.
¿Por
qué, es peor ser corrupto en el presente o haber llevado a un atraso histórico
al pueblo veracruzano? O, mejor dicho: ¿Es perdonable que robe -como lo hicieron
todos los gobiernos establecidos- o que el del presente no tenga la menor idea
donde está parado?
Las
principales encuestadoras, al cierre de noviembre, lo ubican en el lugar 30 de
32 entre los gobernadores con peor aceptación ciudadana.
El juicio ciudadano es que Cuitláhuac es de los mandatarios que no saben
que hacer con la inseguridad pública, ni cómo parar la pandemia, las
corruptelas entre sus equiperos y mostrar una señalada incompetencia para manejar
al estado
hoy
en el más completo abandono en materia de gobernabilidad.
Ya
para que su propia Contralora, Mercedes Santoyo reconozca ante el Congreso del
estado que el 99 por ciento de los contratos de este fueron sin licitar y que
fueron al “dedazo” en favor de compadres, amigos y familiares y la corrupción
sigue presente en el gobierno de su jefe, Cuitláhuac García es que algo apesta
hacia el interior.
Al
veracruzano solo lo supera su homólogo de Puebla, Miguel Barbosa quien no
rebuzna porque no se sabe el tono.
Le
siguen el de Michoacán, Silvano Aureoles y el de Colima, Ignacio Peralta, pero
-lo que son las cosas- quien durante casi dos años se mantuvo en el liderato de
los burros, el de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, ese que piensa y decide y con las
patas, subió en un 20% de aceptación ciudadana y se colocó en el número 25 de
32 en el sondeo al corte de noviembre.

Pero
al de Veracruz ni cómo ayudarlo con ese 15.9 por ciento de aceptación, es
decir, con casi siete millones de veracruzanos que no lo aceptan y se mofan
todos los días por sus moditos y forma de hablar.
Bien
se dice que habla con faltas de ortografía y que no sabe decir su nombre de
corrido ¡Vaya pena!
Ayer
mismo circuló por todo Veracruz la versión de que el gobernador estaba por solicitar
licencia y que entraba al quite Ricardo Ahued como gobernador sustituto.
La
especie iba acompañada de una aberración en el sentido de que Cuitláhuac iba a
ser nombrado por el presidente López Obrador como titular de Pemex…
¡No,
por favor!
También
se filtró que le darían una beca para que regresara a terminar, o empezar, sus
estudios de doctorado en Alemania, que en realidad no se sabe bien a bien qué
pasó con esa página de su vida en donde hay una oscura versión en el sentido de
que durante el gobierno de Fidel Herrera, el hoy gobernador fue relacionado con
la muerte de una persona tras una francachela donde estuvo presente su media
hermana, Dorheny García, por lo que Cuitláhuac tuvo que ser sacado del país de
manera emergente, justamente a ese país europeo.
Pero
esa es otra historia.
La
que hoy consta a la opinión pública es la enorme impopularidad del mandatario
quien ahora con el arribo del año nuevo seguramente deseará que la pesadilla se
acabe y regrese a terminar de chapear ese terrenito en Banderilla que con tanto
trabajo pagó para construir su casita no de retiro, sino de reventón que tanto ha
soñado.
Tiempo
al tiempo.
*Premio
Nacional de Periodismo