¡¡¡¡DATE VUELTA!!!!
¡¡¡¡DATE VUELTA!!!!
Por Ramón Durón
Ruíz (†)
En la extraordinaria página: www.renuevodeplenitud.com;
diariamente nos alimentan con las más variadas y ricas historias, la siguiente
es de Maxwell, J. C. (2001; 2003).
“Cierto día, un capitán de barco y su rudo jefe de
ingenieros conversaban. Empezaron a discutir sobre quién era más importante de
los dos para que el barco navegara. Como la discusión se tornó acalorada, el
capitán decidió que por un día cambiaran de trabajo. El jefe de ingenieros
estaría en el puente de mando y el capitán en la sala de máquinas. A sólo unas
pocas horas de haber iniciado el experimento, el capitán salió de la sala de
máquinas. Venía sudado, sus manos, cara y uniforme estaban llenos de grasa y
aceite.
— Creo que tienes que venir a la sala de máquinas. No
puedo hacer que los motores anden.
— Por supuesto que no puedes, –dijo el jefe de
ingenieros– acabo de encallar el barco.
Que tontería es, cuando comienzas a creer que eres
el único y que el mundo depende sólo de ti. En la vida estas rodeado de
personas y cada una tiene un papel vital que desarrollar. Necesitas aprender a
respetar, amar y considerar a los demás, sabiendo que cada una de esas personas
es experta en algo, cuando te unes, el barco de la vida no encalla y sigue su
marcha. Dios ha dado dones y capacidades a cada una, pero siempre deja que Él
sea el capitán del barco.”
Cuando eres capaz de entender: 1. Que tu vida está
plena de potencialidades; 2. Que otros también gozan de disímiles capacidades y
3. Que hay un capitán que desde arriba los coordina, entonces sabrás que nadie
es más ni menos, simplemente somos heterogéneos, porque cada uno tenemos
encomendada una tarea diferente; cuando lo reconozcas y respetes crecerás
espiritualmente.

Recuerda que tu vida tiene una trinidad, conformada
por cuerpo, mente y espíritu, en la medida que las armonices te funcionará
mejor, te ayudará a entender que la vida es una fiesta que hay que celebrar con
la plenitud de los sentidos y simplemente se feliz.
Nunca olvides la transitoriedad de la vida, ocúpate
de enriquecerla diariamente con el poder de la oración, del amor, de la
esperanza, del perdón, de la actitud mental positiva, que te ayudarán a
transformar tu ser en una inagotable fuente de bienestar, prosperidad y felicidad.
Cada mañana cree lo que eres, “eres la expresión de
lo divino que ha bajado hasta lo humano”, entiende que el mundo gira a tu
rededor, –cuando partas a rendir cuentas al hogar paterno dejará de girar– éste
artículo, como muchas cosas más, están hechas especialmente para ti, es el
momento de que tomes conciencia de la importancia de ser feliz y
que goces de esa felicidad en el juego de la vida.
Hoy es el día en el que dejes partir tus miedos,
penas, dolores, resentimientos y angustias, déjalos ir, es hora de que fluyas
con el universo, de que no busques en el exterior el amor, la felicidad,
la prosperidad o la abundancia de bienes, eres la fuente de tus miserias o
éxitos; para que goces de la prosperidad primero debes enraizarla en tu
interior, que es donde radica el poder de tu vida.
La felicidad depende de lo que
pasa dentro de ti, del espíritu con el que enfrentas los problemas; es un
estado de ánimo, una actitud mental, sólo serás feliz en la
medida en la que decidas serlo, la felicidad no consiste en
hacer siempre lo que quieres, sino en querer todo lo que haces; no tiene
recetas, nace de tener la inteligencia de poner alma y corazón en tu vida, no
es un puerto, sino una forma de navegar.
Lo anterior me recuerda la ocasión aquella en la
que suben al elevador de la presidencia de Güémez un chaparrito y un enorme
negro. El chaparrito derrochaba felicidad debido a la
entrevista de trabajo a la que se presentaría, actitud que provocó al negro
presentarse y con gran vozarrón amablemente dice:
–– Tengo 2.15 m. de estatura, 155 kilos de peso,
pene de 33 cm., cubano… Dante Huerta.
Dicho todo eso le extiende la mano en actitud de
saludo, el chaparrito instantáneamente se desploma desmayado. Asombrado, el
negro lo toma entre sus brazos dándole algunas leves cachetadas para
reanimarlo. Una vez que el chaparrito vuelve en sí, el negro le pregunta:
–– ¿Qué le pasó, chiquitico?
–– ¿Meee pueeede reeepetir lo que dijo? –pregunta
en un hilo de voz, espantado, el chaparrito.
–– Claro chico, tengo 2.15 m de altura, 155 kilos
de peso, pene de 33 cm., cubano, Dante Huerta.
–– ¡¡UUUFFF!! qué alivio, había entendido… ¡¡¡¡DATE
VUELTA!!!!