DEJAR HACER, DEJAR PASAR?
DEJAR HACER, DEJAR PASAR?
Martín Quitano Martínez
La
utopía está en el horizonte. Camino dos pasos,
ella se aleja dos pasos y el horizonte se
corre diez pasos más allá.
¿Entonces
para qué sirve la utopía? Para eso, para caminar.
Fernando Birri
Es
siempre una razón de vida esperar que ante situaciones complicadas las cosas puedan
mejorar en algún momento. Así pasa cuando individual o familiarmente alguien
enferma, cuando la economía es frágil, cuando se pierde el trabajo o cuando cambian
los gobernantes y los que se van incumplieron las expectativas o promesas
generadas.
La
esperanza pues, rodea nuestras vida en una cotidianeidad que puede ser o no adversa
o difícil, pero alienta la vida diaria al imaginar que pueden venir cosas
nuevas y buenas que, en el caso de nuestro país, señalan los cambios de
gobierno federal y en muchos estados incluyendo Veracruz, dando paso a que puedan
plantearse buenos ojos a pesar de los nubarrones que han sido forjados por promesas incumplidas, ejercicios
públicos negativos o mensajes de futuro poco halagüeños.
Si lo
oscuro de muchos escenarios cancela las esperanzas, el reto es mantener el
aliento de que las cosas pueden y deben cambiar, los ánimos que en muchas ocasiones
son disminuidos por la dura realidad, deben convertirse en acicates para
empeñar los esfuerzos.
Caer
presas del pesimismo es fácil, por eso el mayor reto es rescatar las
aspiraciones en momentos difíciles, buscando las rutas que permitan salir
adelante y hacer las cosas diferentes. El mal tiempo no puede mirarse como el
fin, porque es una oportunidad para mirar la batalla con otra perspectiva. En lo
individual y en lo colectivo, vale recordar que la historia nos enseña y
orienta a resistir, porque nada permanece ni es eterno, sea bueno o malo,
preparándonos para momentos distintos.
Los
tiempos de cambio de administraciones en lo puntual, son de esos momentos donde
las esperanzas apuntalan el camino cuesta arriba. Así ha sido antes y esa
premisa debe ser considerada por quienes ahora llegan. Para los desesperanzados
debe ser un acicate para no pasar a la indiferencia, sino por el contrario, sean
éstos los tiempos para hacer presencia y asegurar que sus voces sean escuchadas
con propuestas, con posiciones que busquen cobijen la pluralidad y los valores
democráticos de tolerancia y respeto. Dejar hacer y dejar pasar nunca deberá
ser una alternativa. Es menester mantener las utopías, pues ellas sirven para
caminar.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
El
¡fuera whatsapp de Venezuela! nos recuerda que los dislates de los gobernantes no
sólo suceden en nuestro país.
X: @mquim1962