DENUNCIADO POR ONGS: ‘NOS DEJAN MORIR’

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Agencia Reforma

Monterrey, NL 01 junio 2026.- El retiro de Consuelo Morales de CADHAC pone en riesgo la continuidad de una de las principales organizaciones de derechos humanos en NL.

Difícil trabajo

Mantener una asociación civil que trabaje en la defensa de los derechos humanos es cada vez más complejo en Nuevo León.

La eventual desaparición de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADHAC) con el retiro de la Hermana Consuelo Morales ventiló una realidad que han enfrentado organizaciones desde hace años.

El retiro de presupuestos del Gobierno federal, adeudos del Gobierno estatal a la sociedad civil, trámites burocráticos y la ausencia de relevos generacionales ponen en riesgo la continuidad de asociaciones con décadas de experiencia.

Activistas con amplia trayectoria en el área social coincidieron en que CADHAC deja un gran hueco que se suma a la partida de Alternativas Pacíficas, organización pionera en México en la creación de refugios para proteger a mujeres violentadas.

En enero del 2024, su fundadora, Alicia Leal, informó que dejaba la organización ante la complejidad de trabajar en un contexto de inseguridad, por la falta de respuesta del Estado y la limitación de recursos federales.

Leal cedió la operación de los espacios a la Secretaría de las Mujeres de Nuevo León.

“Aunque según ellos siguen trabajando igual con los refugios, sabemos que no es lo mismo”, informó una activista.

“Es una preocupación bien grave, porque esa voz fuerte que tuvo Alternativas Pacíficas sumada a lo que hacía CADHAC, no hay quien la tenga ahorita. Las dos fueron un parteaguas”.

CADHAC ha sido reconocida internacionalmente por su trabajo en la búsqueda de personas desaparecidas y su labor se ha materializado en cambios legislativos, como la tipificación del delito de desaparición forzada en 2012.

El mes pasado, Morales se retiró de la organización que fundó hace 33 años y nadie asumirá la dirección.

Bajo la condición del anonimato por temor a represalias del Estado, defensores de derechos humanos hablaron en entrevista sobre el riesgo que enfrentan de desaparecer.

‘Golpes’ por todos lados

Las organizaciones no gubernamentales han recibido golpes de pérdidas económicas por todos lados: recursos federales, estatales, la cancelación de fondos internacionales, como los emitidos por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), organismo desmantelado por el Presidente Donald Trump.

A nivel local, la Secretaría de Igualdad e Inclusión de Nuevo León debe más de 100 millones de pesos a asociaciones civiles desde el año pasado, coincidieron activistas.

“Lo que más ha impactado a las organizaciones locales es que el Estado no ha pagado, y este año ni siquiera se han abierto las convocatorias para recibir recursos”, señaló un activista.

“Este dinero no es nada para el Gobierno, pero para las asociaciones es un mundo”.

En octubre pasado, el Consejo Cívico emitió un comunicado alertando por un adeudo a 162 organizaciones, situación que ha generado problemas de operación con un mínimo de personal.

La dependencia de Igualdad e Inclusión está a cargo de Félix Arratia, luego de que el pasado 13 de abril renunció Martha Herrera, aspirante a la candidatura de MC a la Alcaldía regia.

“Cuando nosotros el año pasado le preguntamos a Martha Herrera decía que el problema estaba en Tesorería, y que no dependía de ellos que se hicieran los pagos”, señaló otra fuente.

“Es la respuesta que recibimos siempre. Incluso le llegamos a decir a Martha: ‘Están haciendo que se mueran las organizaciones'”.

Las reducciones de presupuesto a nivel federal iniciaron con el Gobierno morenista del entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador (2018- 2024), quien canceló convenios y subsidios a organizaciones civiles con el argumento de que se entregaban a intermediarios, por lo que preferían dar el dinero de forma directa a los beneficiarios.

Su Gobierno también modificó las reglas de operación del presupuesto federal destinado a refugios para mujeres.

Además, el SAT ha implementado nuevas disposiciones, revocando permisos a organizaciones civiles para recibir donativos deducibles de impuestos.

“Te pegan por un lado, te pegan por el otro y por el otro, ¿con qué te quedas?”, lamentó la fuente.

“Sueño con el día en que nuestro trabajo como sociedad civil no se ocupe, porque realmente ya la sociedad ha cambiado, ha madurado, ya no hay discriminación, pero sabemos que actualmente esto no es así”.

¿Quién releva?

CADHAC marcó un hito en México al lograr entablar mesas de trabajo con la entonces Procuraduría de Nuevo León para integrar expedientes de las personas desaparecidas, algo nunca visto en el País.

Mientras que Alternativas Pacíficas, fundada en 1996, creó un modelo pionero de refugio para mujeres violentadas que se convirtió en un referente en México.

La atención integral que daban fue tomada como referencia para desarrollar políticas públicas.

Y ahora, aunque generaciones jóvenes tienden a levantar más la voz ante abusos, no han logrado una incidencia política y social con las colectivas que integran, coinciden activistas.

“El punto a cuestionar es que esas colectivas no tienen el alcance o la incidencia política que sí lograron hacer esas grandes organizaciones, las cuales crearon cambios tangibles”, señala una defensora de derechos humanos.

A esto se suma, indican, que generaciones jóvenes se han inclinado hacia la defensa de temas como el medio ambiente, el aire limpio, la protección de animales o el cuidado del agua, por lo que consideran que hay un vacío en derechos humanos.

“El reto siempre es cómo hacer incidencia política”, explica, “pero con tantos cambios y grillas como las que hay actualmente, pues realmente no se quieren meter ahí.

“Toda organización requiere de un respaldo económico.

“Para poderlo realizar de manera profesional como Alternativas Pacíficas y CADHAC se requiere de un grupo profesional de personas respaldando: eso implica sueldos, materiales, formas de poder conducirse y de realizar cada uno de los proyectos”.

Otro activista consideró que también existe el miedo de entrar en estos temas. Por ejemplo, ambas fundadoras de CADHAC y Alternativas Pacíficas recibieron amenazas.

La pregunta que lanzan es: ¿cómo se transitará el cambio generacional en la defensa de derechos humanos? “Cuando hay una serie de trabas hacia sociedad civil y una criminalización del Gobierno con un discurso de que no hacemos las cosas y nos robamos el dinero, ¿qué nos queda?”, indicó un activista.

“Esto no está fácil y si no tienes una convicción hasta el tuétano, avientas el arpa”.