El ex Timbiriche rompió el silencio y reveló que los altos mandos le prohibieron salirse del grupo por una poderosa y chantajista razón familiar.
El querido Diego Schoening decidiera soltar la sopa sobre sus años dorados en Timbiriche. Resulta y resalta que el cantante confesó por qué se aguantó hasta el final con la famosa bandota ochentera, descubriendo un oscuro secreto de control corporativo que mantuvo a más de uno con la boca abierta.
Durante muchos años, la gran duda entre los fanáticos era por qué todos los integrantes originales desertaban apenas podían para lanzarse como solistas, mientras él aguantaba vara disco tras disco. La respuesta, según las propias palabras del artista, no fue por mero amor al arte, sino porque los ejecutivos de la televisora lo amarraron de manos y pies con una estrategia bastante sucia.
A finales de los ochenta, el chaval ya tenía pactado grabar su propio disco independiente de la mano de Mildred Villafañe, soñando con volar alto por su propia cuenta. Sin embargo, cuando los altos mandos se enteraron del plan, le cerraron la puerta en la cara y le prohibieron tajantemente abandonar el barco musical que movía los millones de la empresa.
Pero el verdadero chantaje no fue musical, sino familiar, pues Diego reveló que los jefazos le dejaron bien claro que cualquier rebeldía suya traería consecuencias directas para sus papás. Como sus padres trabajaban en la misma compañía de medios, al cantante no le quedó de otra más que tragarse sus sueños de solista y seguir cantando los éxitos del grupo para proteger a su propia sangre.
A diferencia de Benny Ibarra, Sasha Sokol o Mariana Garza, quienes salieron despavoridos cuando quisieron, a Schoening le tocó cargar con el peso de los sencillos más radiofónicos. Temas icónicos como “Tú y yo somos uno mismo” se grababan y se lanzaban a fuerzas porque la disquera sabía que su voz garantizaba las ventas millonarias en todo el país.
Mientras tanto, su vida era un verdadero caos de maletas y estrés, combinando giras interminables de meses enteros con llamados matutinos para grabar telenovelas en Televisa. Llegaba a su casa nomás a lavar la ropa y de inmediato lo mandaban de regreso al ruedo, convirtiéndose en el único resistente que aguantó doce años continuos hasta el final de la era dorada.








