EL CORO DE MADRIGALISTAS DE BELLAS ARTES CELEBRARÁ LA HERENCIA AFRICANA CON EL CONCIERTO SIN CADENAS
El Regional Coatepec 8 de julio de 2025
EL CORO DE MADRIGALISTAS DE BELLAS ARTES CELEBRARÁ LA HERENCIA AFRICANA CON EL CONCIERTO SIN CADENAS
- Bajo
la batuta de Rodrigo Cadet, se presentará el 13 de julio en la Sala
Principal del Palacio de Bellas Artes
Ciudad
de México, 07 julio 2025.- Con dos estrenos en México y un programa que
incluirá gospel y spirituals, así como obras de
México, Cuba, Brasil y Nigeria, el Coro de Madrigalistas de Bellas Artes
—agrupación del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)—
ofrecerá el concierto Sin cadenas. La herencia africana en la música
coral, el 13 de julio a las 12:15 horas, en la Sala Principal del Palacio
de Bellas Artes, bajo la batuta invitada de Rodrigo Cadet.
El
también compositor Rodrigo Cadet adelantó que, además de estrenar en nuestro
país dos de sus obras —Danzón del querer y Dicha sin fin—,
el concierto ofrecerá un repertorio poco frecuente en México.
“En
México no siempre tenemos la oportunidad de escuchar piezas de gospel y
spiritual, así que creo que es muy atractivo. La ventaja de un grupo como
Madrigalistas (con el que he colaborado en diversas ocasiones) es que se
adaptan al repertorio clásico tradicional, a la música nueva y, ahora, también
presentarán un sonido interesante, libre, visceral, porque el gospel tiene
un estilo particular pocas veces abordado por coros profesionales”, comentó.
Sobre
la motivación para este homenaje, explicó que surgió a raíz de la invitación de
Carlos Aransay, director titular de la agrupación, quien le propuso hacer un
programa que abordara la relación música-esclavitud. “Investigué sobre la
música y la herencia africana en la música contemporánea, y decidí que la mejor
manera era enfocarnos en los cantos de las personas que en algún momento fueron
esclavizadas”.
Contrario
a lo que se podría pensar, añadió, son cantos de libertad: “Es un poco
contrastante que, dentro de fenómenos tan fuertes como la esclavitud y la
explotación, su herencia sea muy vivaz. Es música con esperanza, energía y
color, y eso es con lo que queremos quedarnos en este programa, porque es un
canto que llama a la libertad no solo de los pueblos oprimidos, sino de todos
los seres humanos. La idea, en el fondo, es presentar la alegría de esa
herencia”.
Detalló
que el concierto busca hacer un resumen de las herencias que viven en América,
por lo cual iniciará con música afroamericana: “Estados Unidos tuvo condiciones
particulares en torno a la segregación y otras problemáticas, por eso la
primera parte está enfocada en el spiritual y el gospel”,
con obras como Deep River, My Soul’s Been Anchored in the
Lord, Soon Ah Will Be Done, Ezekiel Saw de Wheel o City
Called Heaven.
“Estos
cantos fueron la manera que tuvieron los afroamericanos de mantener su cultura,
de tener una salida a lo que estaban viviendo, pero también de guardar la esperanza
de un futuro mejor”. Puntualizó que, particularmente, los spiritual son
piezas a capela sobre cantos tradicionales que se hicieron entre los siglos
XVIII y XIX, con arreglos corales.
“Tenemos
dos piezas de protesta. Por un lado, Strange Fruit es una
canción que Billie Holiday hizo famosa, con un poema de Abel Meeropol sobre la
época de la segregación, cuando colgaban a las personas afroamericanas de los
árboles. Es una pieza donde la voz lírica expresa: ‘qué extrañas frutas
aparecen en estos árboles’ y estuvo prohibida en su momento”.
Por
otra parte, interpretarán A Change Is Gonna Come, de Sam Cooke,
cuyo sentido, si bien cuestiona el trato que daban a las personas
afrodescendientes, expresa la esperanza de un cambio. Esta primera parte del
concierto cerrará con Worthy to be Praised, de Byron J. Smith,
un gospel tradicional.
El
segundo momento del concierto estará centrado en América Latina, la cual,
explicó, “también tiene influencia de esclavos africanos, pero la historia fue
un poco distinta, pues, pese a que la Iglesia católica tuvo castas, a todos los
consideraba católicos y eso hizo una diferencia considerable, en contraste con
el fenómeno estadounidense”.
El
recorrido iniciará con dos piezas de la época del virreinato: Los
coflades de la estleya, de Juan de Araujo, y ¡Ah siolo flasiquiyo!,
de Juan Gutiérrez de Padilla, a través de las cuales se puede ver el mestizaje
cultural: “Son dos villancicos también conocidos como negrillas, porque, si
bien tienen un estilo de composición vocal renacentista, imitan la manera de
hablar de los africanos en la Nueva España”.
Asimismo,
incluirá Asa Branca, del brasileño Luis Gonzaga; el mambo Qué
rico é, del cubano Guido López Gavilán, y Betelehemu, del
nigeriano Babatunde Olatunji, la cual “incluí porque es un canto de la cultura
yoruba, cuyos integrantes llegaron esclavizados no solo a México, también a las
Antillas y otras regiones, y gran parte de lo que conocemos como música
afrolatina tiene influencia directa de la cultura yoruba”.
Sobre
sus estrenos, explicó que ambas obras están basadas en ritmos tradicionales
latinos: “Danzón del querer, en el danzón, y Dicha sin fin es
una mezcla de estilos afrolatinos, con un poco de cumbia y música académica”.
Al
invitar al público a asistir, expresó que, en el contexto del reconocimiento de
las afrodescendencias, será una gran oportunidad para ver a Madrigalistas, el
mejor coro de cámara de México, abordando un repertorio rítmico que celebra
toda esa herencia africana.