EL DISFRUTE DEL TEXTO-IMAGEN O IMAGEN-TEXTO

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                                                                                                               Fernando Meza, U.V.

Llegó a mis manos Las hijas del quinto sol. Se trata de un libro bello en su diseño, con un sorprendente alarde en su trabajo de ilustración, haciendo justicia al meritorio texto entrelazándolo con una suerte de hilvanadas imágenes que se toma una a la otra en una bien conjugada alianza de escritura-dibujo, tal cual dorada cadena exponiendo ese fuerte enlace de unión.

Tenemos un relato donde se logra esta suerte de texto-imagen o imagen-texto, pues el disfrute de tal obra oscila, entre si estamos presenciando una narración no lejana de la poesía custodiada por dinámicas ilustraciones, o si nuestra atención es atraída por una publicación de atractivas estampas acompañadas por este sensible y bello texto.

Lo sorprendente es, que ambas mantienen su poderoso valor, es decir, tanto el texto como las imágenes llevan en si esa gran carga. No hay pelea, no hay rivalidad, hay complemento, complemento a nivel; todo esto en beneficio del lector asemejando esa sensación de cuándo se va en busca de leer “La divina comedia” esperando encontrar una edición con las ilustraciones de Gustavo Doré, o “Alicia en el país de las maravillas” con esas encantadoras imágenes hechas por el propio autor y, así, aumentar en el lector el disfrute de semejantes libros.

Es así como esta obra de José Otilio Avendaño, encontramos una obra por partida doble al contar con la generosa carga visual y simbólica que sugieren las ilustraciones de Alberto G. Grillasca, concretando un atinado complemento.

En estas ilustraciones vemos como una ágil línea va tejiendo múltiples imágenes que en su constante afloran exuberantes paisajes de gran regocijo agreste, templos piramidales en sugerentes perspectivas junto a bellas doncellas cobijadas por vastos mantos de una naturaleza arrolladora. La línea continúa pretendiendo forjar un universo colosal, creando la tierra, el fuego, el agua en sugerentes remolinos de vida abundante para luego trepar al cielo colmado de astros y sus poderosas acciones sobre la tierra, pareciendo como si una sola línea fuera la creadora de toda esta vastedad.

Por lo tanto, en un momento de nuestra contemporaneidad en donde dentro del quehacer literario, la ilustración ha tomado tal relevancia que inclusive hoy en día ya se percibe ampliamente con éxito consumado la llamada Novela gráfica; aquí, con Las hijas del quinto sol se nos presenta una obra de gran disfrute, tanto literario como visual, así como tantas obras ya reconocidas por esta modalidad de tener fuerte carga en sus ilustraciones, que inclusive, causa decepción cuando va uno a su encuentro y no logra conseguir la edición ilustrada; no siendo el caso de la mencionada aquí, pues esta nació así, enriquecida con estas sugerentes ilustraciones y esperemos que en sucesivas ediciones augurándole una larga vida, siempre mantenga esta modalidad tal cual como se inició para beneficio y disfrute de sus lectores.