EL HIJO DE ‘KIKI’ CAMARENA CIERRA EL CICLO: PONEN LAS ESPOSAS DE SU PADRE A CARO QUINTERO
EL HIJO DE ‘KIKI’ CAMARENA CIERRA EL CICLO: PONEN LAS ESPOSAS DE SU PADRE A CARO QUINTERO
Ciudad
de México, 28 febrero 2025.- Una imagen histórica ha dado cierre a uno de los
capítulos más oscuros del narcotráfico en México. Rafael Caro Quintero, el capo
fundador del Cártel de Guadalajara y señalado como autor intelectual del
secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique ‘Kiki’ Camarena en
1985, fue esposado con las mismas herramientas que alguna vez pertenecieron a
su víctima.
El
hecho se volvió simbólico cuando se reveló que el hijo de Camarena, quien ahora
es juez en Estados Unidos, entregó personalmente las esposas de su padre para
ser utilizadas en la detención del narcotraficante. La fotografía que circula
en redes muestra el momento, con las esposas grabadas con el apellido
“Camarena”, cerrando así un ciclo de casi 40 años de impunidad y venganza.
El
crimen que marcó a la DEA y a México
Enrique
‘Kiki’ Camarena era un agente de la Administración para el Control de Drogas
(DEA, por sus siglas en inglés) que logró infiltrar al Cártel de Guadalajara en
la década de los 80. Sus investigaciones llevaron al decomiso de grandes
plantaciones de marihuana, afectando los intereses del crimen organizado.
El 7
de febrero de 1985, Camarena fue secuestrado en plena luz del día en
Guadalajara. Durante más de 30 horas fue brutalmente torturado antes de ser
asesinado, en un acto que no solo estremeció a Estados Unidos, sino que cambió
la relación bilateral en materia de narcotráfico. Caro Quintero, junto con
Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, fue señalado como
responsable del crimen.
Caro
Quintero pasó 28 años en prisión en México antes de ser liberado en 2013 por un
fallo judicial que después fue revocado. En 2022, fue recapturado en Sinaloa
por fuerzas mexicanas en colaboración con Estados Unidos, que exige su
extradición. Ahora, con las esposas de Camarena en sus muñecas, la justicia
parece cerrar un capítulo que por décadas dejó una herida abierta.