EL MITO DE SÍSIFO DE ALBERT CAMUS
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                                                                                                                René Sánchez García

En el último mes del año de 1957, la Academia Sueca le otorgó a Albert Camus (Argelia, 1913/ Francia, 1960) el prestigiado Premio Novel de Literatura, por “el conjunto de una obra que pone de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy”. Camus fue todo un buen novelista, ensayista, dramaturgo, filósofo (de profesión universitaria), director de teatro, así como periodista, en ambos lugares. Le tocó vivir y sufrir los años trágicos de la Segunda Guerra Mundial, así como el sangriento movimiento de independencia en Argelia, asunto que se vio reflejado en su pensamiento y obra escrita.

Entre su producción literaria encontramos: El extranjero, El mito de Sísifo, Calígula, Los justos, La peste, Estado de sitio, La caída, Los procesos, El hombre rebelde, Rebelión en Asturias, entre otras muchas más. A este hombre de letras se le recuerda por su compromiso con la defensa de la libertad y la vida, así por estar en contra de cualquier tipo de ideología. Igual denunció las armas atómicas y los bombardeos en Hiroshima y Nagasaki, al igual que el totalitarismo en la Unión Soviética. Los críticos de su obra literaria lo ubican en la corriente filosófica del existencialismo. Siendo Kafka y Nietzsche quienes influyeron en su pensamiento.

Muchos de sus lectores consideran que “El mito de Sísifo”, publicada en el año de 1942, es lo mejor de su producción. Se trata de un largo o extenso ensayo filosófico donde habla, desde su punto de vista, de la relación entre lo absurdo y el suicidio en la vida humana. Toma como referencia ese personaje (Sísifo) de la mitología griega “que enfadó a los dioses por su extraordinaria astucia y que fue condenado a empujar perpetuamente una piedra enorme montaña arriba. Al llegar a la cima, la piedra volvía a caer hasta el valle, desde donde Sísifo debía volver a empujarla hasta la cumbre y así eternamente”.

Pues bien, Albert Camus, en base a lo anterior, discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, “presentado a Sísifo como imagen del esfuerzo inútil e incesante del hombre”. De este modo plantea la filosofía de lo absurdo, donde nuestras vidas son insignificantes y no tienen valor. Se trata, según él, “de una metáfora de la condición humana y de la filosofía del absurdo, donde la vida carece de un significado trascendental”.

Pero en El mito de Sísifo, no todo está perdido, Camus plantea la alternativa de en lugar de suicidarse o negar la realidad en que vive el hombre en sociedad, que “Sísifo puede encontrar la felicidad y la libertad en su propio acto de vivir y en la creación de significado a través de sus acciones presentes”. Subrayando que el castigo es una rebelión contra lo absurdo a través de la aceptación consciente de su destino. A lo largo del libro existe una constante inquietud personal: “Siendo el mundo tan fútil, pregunta Camus, ¿qué alternativa hay en el suicidio?

sagare32@outlook.com