
Los panteones de México se llenan de color gracias a las ofrendas que adornan las tumbas para recordar a nuestros muertos; los olores inconfundibles de tradición ancestrales llena de misticismo y sabor. Hoy en día, el Día de Todos los Santos ha cobrado una exposición creciente que va desde las danzas y los altares hasta el Xantolo y los desfiles en cada rincón. La herencia cultural late con fuerza en los hogares, en las plazas públicas y en calles tapizadas de cempasúchil, expresiones que integran y distinguen a las regiones del país.
En Coatepec, el panteón se llena de visitantes; por sus pasillos desfilan familias que se saludan, limpian, cantan y elevan oraciones para recordar a sus seres queridos. No es un culto a la muerte, es un culto de amor que permanece y trasciende la ausencia. Las leyendas renuevan su vigencia en un ciclo perpetuo que alimenta nuestra memoria colectiva. Que vivan los muertos en nuestra memoria y en nuestros corazones.
Sin embargo, de las máscaras del Xantolo al Halloween, del altar al cine de terror, y del camposanto a las avenidas, la gente desfila en un jolgorio que transita del dolor del duelo a la fiesta colectiva. Todos los Santos inunda el espacio: en el cine, en el teatro, en la televisión y en las redes sociales. Los colores negro y naranja uniforman el gran escaparate del consumo, transformando todo, desde los tamales hasta los atuendos- en pura mercancía. Los muertos también venden.
CALAVERAS CONTENIDO
NACHO LUNA

A Coatepec la Catrina
llegó buscando fortuna,
y en su lista de difuntos
anotó a Nacho Luna.
-Joven muy bien preparado-
decía la gente votando,
esperando sus promesas
que se fueron evaporando.
Primero quitó el ambulantaje
con mano dura y valor,
pero el tiempo fue pasando
y la mafia regresó peor.
Invadiendo todo el centro,
sin dejar por dónde andar,
entre carpas y la basura
se ahogó el Pueblo Mágico ya.
Tráfico, ruido y desorden
acabaron con su encanto,
mientras Nacho y sus promesas
nos dejaron desencanto.
Y ahora el joven pretende
otro puesto ir a buscar,
¡pero la Muerte en las urnas
lo vino a interceptar!
–Tantos cargos ambicionas–
le dijo la flaca al fin-,
¡de este salto tan hambriento
hoy te llevo al panteón sin fin!
EDGAR DÍAZ R7

A Coatepec la flaca vino
a buscar al Regidor Séptimo,
su nombre es Edgar Díaz,
de ideas muy singulares:
se puso a limpiar tumbas
con sus tequios populares.
Pero no todo era tequio,
ni machete, ni rutina,
pues con pasaporte en mano
¡se nos fue a pasear a China!
Veintiún días de diplomado
en la gran tierra oriental,
mientras la Parca decía:
¡Este sí es internacional!
Regresó de la Gran Muralla
con un porte muy galán,
y de jurado terminó en Miss Gay.
Calificas las coronas,
-le dijo la Catrina riendo-,
pero ya compré tu boleto
y te me vas despidiendo.
MARIEL LÓPEZ LÓPEZ R6

A Coatepec la Catrina
llegó haciendo de las suyas,
buscando en el Ayuntamiento
quién tuviera tantas pullas.
Dio con la Regidora Sexta,
Mariel López de nombre y faz,
que siendo la mera suplente
al Cabildo le dio un buen chas.
Del PAN sacó la bandera
y no se quedó callada,
pidió cuentas del dinero
y la dejaron colgada.
Al Tribunal Electoral (TEV)
corrió a meter su queja,
porque la información pública
se la negaban completa.
Enojada con la jugada,
no se anduvo con rodeos:
pidió al Congreso
el cese del Tesorero
y sus trofeos.
–¡Vaya Regidora brava!–
dijo la Muerte con guasa-,
entre tanto documento
ya te me quedaste flaca.
Pide cuentas en la tumba,
-le dijo la Parca riendo-,
que aquí en el reino de muertos
el presupuesto estoy viendo.
Y así se la llevó al hoyo con todo
y su expediente,
¡dejando al Tesorero libre…
pero temblando a la gente!
MARGARITA GARRIDO

Buscando aroma a café
llegó la Huesuda al Cabildo,
y a Margarita Garrido
se la encontró en pleno lío.
De la bancada priista
y Regidora Octava en su rol,
presentó con elegancia
una propuesta con valor.
Puso en el Orden del Día
un punto muy detallado:
¡las cuentas de la Feria del Café
que no se habían aclarado!
Queremos un informe claro,
exigía Margarita de frente,
pero le bloquearon el debate
sin escuchar a la gente.
La transparencia no se atora,
decía la Edil en vano,
mientras la Parca desde un rincón
le aplaudía con la mano.
Bien dicho, Margarita brava,
-le susurró la Catrina-,
pero entre tanto bloqueo
aquí nadie se ilumina.
Vámonos para el panteón
a tomar un buen expreso,
allá las cuentas son claras
¡y no bloquean el proceso!
Y así se la llevó al pozo
con su propuesta en la mano,
dejando la Feria del Café…
¡sin informe y sin centavo!
PANTEÓN MUNICIPAL

La parca visitó
como cada año la región,
a Coatepec llegó
y hasta un churro
en el parque comió.
Pero este año todo cambió
cuando quiso regresar,
a su morada habitual
una larga fila encontró
en el panteón municipal.
¡Lugar ya no hay!, dijeron
papeles le pidieron,
para poder justificar
los límites en el panteón.
Nunca pudo arreglar
tanto trámite que la encargada
por orden de cabildo pidió
todo se complicó
y por 12 meses más se quedó.
Los jóvenes ven muy lejana
la fecha para llegar,
a este lugar donde todos
algún día habitarán.
Los que andan
muy preocupados
son los viejitos
del Bienestar
porque su ayuda
no alcanza
para sacar tantas copias
que piden
y su lugar asegurar.








